lunes, 30 de septiembre de 2013

Cuatro reflexiones y una propuesta modesta para el proceso en Cataluña





Lluís Camprubí.




Recapitulando…

Hace unas semanas escribí un artículo reflexionando sobre el “proceso” político que se vive en Cataluña. Una situación de conflicto político (y de vivencia social del mismo), de amplia insatisfacción con la actual articulación y de desplazamiento de la sociedad catalana en el eje nacional. Situación que ha cambiado sustancialmente en los últimos tiempos, que es fruto de muchos determinantes, que requiere ser abordada y dónde ahora mismo el marco de discusión gira alrededor de la independencia. Así que quería reflexionar de forma crítica y constructiva. Sin que nadie pierda de vista que el adversario en el eje nacional es la pulsión centralista. Resumiendo mucho, situaba cinco ideas por las cuales no creo que la propuesta independentista –dominante en la escena- fuera deseable: a) la sociedad catalana –a pesar de algunos cambios- sigue siendo extremadamente y tercamente compleja, plural y muy mayoritariamente dual en sus identificaciones, vínculos emocionales, identidades nacionales subjetivas y en sus sentimientos de pertenencia Cataluña-España (el viraje se ha producido más en las propuestas políticas a las que se apoya que no en las identidades subjetivas); b) las soberanías que tradicionalmente se han reclamado para si los estados-nación son las que tendrían que ser transferidas hacia instancias democráticas europeas; c) la independencia paradójicamente haría “depender” del estado español la re-entrada a la UE (cómo alguien dijo poéticamente: “o DUI o UE, pero las dos cosas no pueden ser” ) y la participación de/en instituciones clave como el Eurogrupo o el BCE (ámbitos donde está el más cercano a la soberanía real que podemos tocar quedaría en muchos limbos); d) los costes de transición y las dificultades políticas se intuyen inmensas –y más en un contexto de crisis como el actual – (el debate no es sobre la viabilidad futura, sino sobre la durísima travesía del desierto) y e) la hegemonía –en mi opinión no modificable en el corto-medio plazo sin que deje de ser menospreciable- del proceso es profundamente conservadora. Y las razones y argumentos diferenciales del independentismo mayoritario respeto otros opciones que plantean una alternativa a la actual articulación entre Cataluña y España se basan en el fiscal- soberanismo, cierto supremacismo y una voluntad/instinto latente de repliegue nacional. Disparos que entiendo como el hecho diferencial del independentismo dominante (ciertamente hay un independentismo no dominante que plantea unas razones de progreso), puesto que las razones genéricas o difusas de insatisfacción con la situación actual y la voluntad de superarla son ampliamente compartidas.

Finalmente planteaba tres requisitos/condiciones para una propuesta superadora de la situación actual: Dar respuesta a la insatisfacción con el actual  estatus, preservar la unidad civil del pueblo y ser acordada con el Estado.

Todo esto no pretendía caer en el anti-independentismo. Plantear cualquier salida a la contra de este componente importantísimo de la sociedad catalana es, directamente, absurdo. Simplemente reflexionar sobre el que parece que es el paradigma dominante y actualmente el único proyecto político capaz de presentar una propuesta que conecte con el deseo muy mayoritario de superación del estatus actual. Pero que hasta ahora no ha sido –pienso- discutido/razonado bastante seriamente. Confrontar los argumentos de la caverna y de la tarea y dibujar tierras prometidas no vale. Aparte de todas las virtudes politológicas que ha tenido hasta ahora como movimiento político y social (vertebración social, inteligencia, agregación de sectores muy diversos, capacidad de movilización, ganar la hegemonía, capturar para si todo los otros esos de conflicto,…) es de justicia reconocerle que ha conseguido hasta ahora cosas muy positivas, importantes y muy significativas cómo son que se vea viable y necesario plantear un cambio de estatus y acumular fuerza al respeto, que el PSOE se plantee abordar reformas constitucionales en un sentido federal y que componentes del PP asuman y se abran a que las cosas tienen que virar en un sentido contrario al centralismo. Son oportunidades a aprovechar. Hecho muy notable si tenemos presente la hegemonía dominante en el estado (y la insuficiencia de las voces que desde el conjunto del estado reclamaban un cambio de articulación estatal) y el conjunto de incentivos perversos a efectuar cualquier cambio.

Pero explorando el argumentario y el proyecto del independentismo –propuesta que seduce sinceramente a una parte muy significativa de la sociedad catalana- sigo sin encontrar respuesta en las principales preguntas: Como participar sin interrupciones de la necesaria construcción de una Europa federal (existe un vídeo que explica las implicaciones respecto de Europa de la independencia que está hecho por partidarios del “sí”, pero es verlo e ir a salto de mata a buscar la papeleta del “no”) ; como preservar la unidad popular y el respecto a los varios sentimientos de pertenencia en una inevitable tensión identitaria; como negociar la independencia si se argumenta que desde el Estado es innegociable una vía federal. Y por lo tanto, parece que habrá que seguir reflexionando para que una propuesta alternativa pueda ser atractiva, viable y aceptable para una amplia mayoría.

En esta nueva entrada querría profundizar sobre algunos aspectos relacionados con cómo pensamos y vivimos el “proceso”: las disyuntivas que a veces no quedan bastante claras; el no menosprecio del componente emocional del proceso; las dificultades de pensar la complejidad; las consecuencias del tensionamiento interno de la sociedad y finalmente, desglosar una propuesta modesta concreta a modo de hoja de ruta.

Disjuntives:

Todo no puede ser

Siempre se tienen que hacer elecciones. Hay disyuntivas y estas van bifurcando las elecciones. No puede ser todo. Y todavía menos a la vez. Empezamos pues por la disyuntiva que habríamos de situar en primer lugar si hablamos de soberanías: Queremos que el ámbito de la soberanía política/económica/fiscal corresponda en el área monetaria y al tamaño del mercado que se pretende regular? (si la respuesta es negativa conviene recordar que este es el escenario actual: desajustes que causan incapacidad de regulación y especificidad de la crisis en Europa). Si la respuesta es que sí entonces se presenta la dicotomía: o unión política europea o repliegue nacional-estatal (en el supuesto de que se elija repliegue, este en las actuales circunstancias no distará mucho de una autarquía vulnerable; aplicable a una hipotética Cataluña independiente, y en cualquier país de la periferia europea). Si la apuesta es por una unión política europea con la correspondiente transferencia de soberanías (fiscal incluida), resulta impensable quedarse fuera de la UE por un tiempo indeterminado y en una posición todavía más subalterna (menos capacidad de decisión) en política monetaria. Desconozco que hará el independentismo cuando lo constate, pero sólo diviso 3 opciones: que se vuelva euroescéptico (y propugne regreso competencial a los estados-nación), que mantenga ficticiamente que se puede seguir con la actual distribución competencial añadiendo simplemente un nuevo estado (razonamiento tipo “Europa es secundario + si queremos, entramos”), o que rectifique algún aspecto de su propuesta/proyecto/calendario/estrategia.

Otra de las disyuntivas a tener en consideración es si este proceso se quiere hacer unilateralmente desde Cataluña o si se tienen que tener presente todos los actores relevantes. Hay muchas razones para cuestionar la unilateralidad pero seguramente la más poderosa para los amantes de las razones instrumentales es que aboca a un perder-perder, un largo conflicto y la salida de la UE. Si nos situamos en el escenario que la actual situación de conflicto tendrá que ser negociada, entonces afloran los límites y la necesidad de tener presente las condiciones materiales en que se opera y que opinan todos los actores relevantes (tanto el Estado como otros actores internacionales y a pesar de que cueste asumirlo, los poderes fácticos: hacer las cosas a la contra de todos estos actores a la vez es quizás épico pero implica desconocer las correlaciones de fuerza).

También hay que aclarar, si lo qué se quiere en el corto plazo es la independencia o bien frenar la recentralización que viene, impulsar la pluriculturalidad, plurinacionalidad y el plurilingüismo del Estado, delimitar satisfactoriamente los marcos competenciales y acordar un sistema de financiación que respete la ordinalidad y la nivelación. Todo no puede ser. Si la apuesta y la solución para todo es la independencia es lógico articular un bloque social y político rupturista. Pero si lo que se quiere es resolver los principales nudos políticos del conflicto Cataluña-España, no parece demasiado sensato haber roto el bloque político y social catalanista (y más que se romperá tanto el bloque como sus componentes si se profundiza) para abordarlos con una mínima garantía de solución eficaz.


Las emociones forman parte de las “razones”

Que las emociones, los sentimientos, los agotamientos y las percepciones de agravio juegan un papel importante en el impulso de este proceso es un hecho, no es ninguna crítica. Cualquier proceso/proyecto político tiene en esta dimensión un componente necesario. A la discusión política-jurídico-administrativa competencial,  respecto del autogobierno,… se tiene que sumar el componente emocional, si no, la fotografía es incompleta. Las razones sentimentales/emocionales se han retroalimentado con supuestas razones instrumentales, convirtiendo las emocionales en impulso y sujetador. Si no se abordan de forma diferenciada y específica, la resolución del problema político puede ser desastrosa. Y por eso mismo, por la fuerza que tienen las emociones y sentimientos a la hora de movilizar se tendría que ser extremadamente cuidadoso en que puedan agitarse. Si se construye un proyecto que se basa en el agravio y en el relato de que el otro es perverso, se genera una pulsión identitaria excluyente.

Es también en esta dimensión emocional que hay que tener presente la previsible frustración de todas aquellas personas que se han ilusionado en la promesa de una independencia fácilmente alcanzable, sin costes y solucionadora de todos los males. Con el añadido que las emociones empujan hacia la rapidez e inmediatez. Todos aquellos que han alimentado el discurso de la facilidad y lo maravilloso tendrían que intentar corregir el relato a pesar de la frenada sea cada vez más difícil. Evidentemente, cuando la realidad aflore, todo el mundo tendrá que contribuir a canalizar la frustración de la mejor manera posible.

En la vertiente emocional, o al menos la no racional, un factor adicional a tener en cuenta es la tentación subyacente a un repliegue nacional/estatal (sea cual sea). Un impulso –comprensible- a pensar que desde aquel territorio que uno puede sentir como propio y más conocido es más fácil domar y regular las fuerzas neoliberales. Que refugiándonos en la proximidad se puede cambiar mejor aquello que nos angustia cómo es la regresión social y democrática. Una creencia (irracional) a que la crisis a todos niveles es más manejable desde la proximidad. La voluntad de refugio en la seguridad del entorno generada por el “nacional-proteccionismo” más la percepción que las decisiones regresivas se toman únicamente en niveles superiores o alejados es difícilmente rebatible únicamente desde la racionalidad. Creo que es un caso de aquellos que las emociones/creencias permanecen, y los datos resbalan.

Y hay que tener presente la dimensión emocional y el choque que produciría a una parte muy significativa de la sociedad catalana que se siendo vinculada en España. Si se destapa la caja identitaria y se rompen los equilibrios construidos (que han cambiado sí, pero no de forma tan significativa como algunos se piensan) es fácil que se toquen sensibilidades y formas de vivir el hecho nacional muy íntimas y diversas. Las emociones son muy poderosas y tienen una gran capacidad de movilización e ilusión. Haríamos bien de tratarlas con el cuidado que se merecen.

Del pensamiento mágico y determinista al pensamiento de la complejidad

Todavía es un error muy extendido pensar la Historia como un adelanto imparable a niveles cada vez más elevados de igualdad, libertad y bienestar. La Gran Regresión que vivimos desde hace décadas es un ejemplo. Josep Fontana ha escrito largamente al respeto. También era prisionera de esta forma de razonar buena parte de la izquierda transformadora: estaba interiorizado el determinismo según el cual el capitalismo inexorablemente se vería sepultado por sus contradicciones y superado por los procesos emancipadores.

Nada avanza linealmente por un supuesto mandato histórico. Tampoco un proceso independentista. Ni el conflicto aumenta siempre hasta límites insostenibles. Ni en sociedades complejas de forma indefectible se acumulan más partidarios de una opción concreta. Los cambios políticos dependen (aparte de las condiciones materiales) de la cantidad de personas que los apoyan, pero también de la intensidad con la que lo hacen y de qué lugar en sus prioridades/preocupaciones figura. No hay que recurrir a las teorías de la liquidez, pero todo es más dinámico y cambiante de lo que parece (y esto vale para todas las partes). De hecho, si en algún momento se entra a discutir seriamente y de forma informada pros y contras de una opción rupturista cómo es la secesión, es imaginable pensar que los vinculados sentimentalmente/emocionalmente en la posición del “sí” se mantengan, pero que muchas de aquellas personas que han “comprado” el argumentario instrumental a falta de alternativas, se lo repensaran por los costes e incertidumbres. Así mismo puede pasar con el grupo de los expectantes, si las instituciones del Estado acceden a una propuesta de nueva articulación que dé respuesta a la centralidad de inquietudes y aspiraciones.

Uno de los errores del pensamiento simple y/o mágico es pensarlo todo desde la unilateralidad. Es creerse que deseando una cosa ya se tiene. Aquello tanto viejo de “querer es poder”. Como si los otros actores (internos y externos) no tuvieran nada a decir y cómo si las condiciones materiales y las correlaciones de fuerza no influyeran. ¿Tanto cuesta entender que primero habría un choque interno en Cataluña; después un choque con el Estado y finalmente un choque con Europa?  ¿No son demasiados choques para salir sin arañazos significativos y para pensar que cada choque aumenta la complejidad del escenario?

El otro error es pensar linealmente. El pensamiento lineal acostumbra a operar bien con esquemas: 1 causa – 1 problema – 1 solución (o, disculpad la analogía salubrista: 1 factor de riesgo – 1 enfermedad – 1 tratamiento). A esta limitación se añade que además se confunde la parte sentida/vivida/conocida por el todo: proyectar la homogeneidad de parte al conjunto. Pero la realidad no va así. La dificultad es aplicar el pensamiento de la complejidad: Situaciones complejas, conflictos poliédricos, país plural, multitud de determinantes, Causalidad multi-nivel, diversidad de agentes implicados, derivas imprevisibles, aceptabilidad de las respuestas y equilibrios inestables. Demasiadas variables para no considerar.

Tensionamiento interno: las sociedades pierden elasticidad

Un proceso de ruptura de un Estado compuesto, y más teniendo presente las razones motivacionales del argumentario independentista dominante, requiere un tensionamiento identitario, una necesidad de situar trincheras “nosotros/ellos” tanto en lo interno de la sociedad catalana como en el de Cataluña-España. Ejemplos se pueden encontrar en la vida y conversaciones cotidianas de cada cual, en el discurso dominante y es lógico que acaben generando monstruos. No se trata de contraponer declaraciones/exhibiciones extremas de nacionalismo catalán versus español tipo “y tú más” (que afortunadamente ni en un caso ni en otra ilustran al conjunto de los territorios invocados) para señalar la intolerancia/inaceptabilidad de la otra parte. Simplemente son un síntoma de cuando los procesos están hegemonizados por la derecha y una señal de una escalada de tensión. La necesidad de tensionar el debate identitario se convierte en algo imprescindible en un proceso de ruptura (a pesar de que pueda ser no querido) porque si no se tensiona es muy posible que afloren propuestas de síntesis que rompan la dialéctica.

En la vertiente interna hace falta entonces colocar en la otra banda de la trinchera a aquellos quien tradicionalmente han formado parte del bloque político y social del catalanismo pero que no desean el nuevo objetivo político. Es un hecho que repugna a mucha gente, pero a la tener que tensionar políticamente y identitariamente cuesta mucho imaginar que no se recurra a discernir y querer clarificar los grises internos y los planteamientos de síntesis. El salto de aquí a tildar de enemigo o cualquier otra etiqueta es facilísimo.

En sociedades complejas cómo es la catalana y cuando se persigue la separación de un territorio que en principio no se muestra favorable (España) se requiere por parte de los impulsores del proceso, en la construcción metafórica/imaginaria del adversario externo, un fenómeno que es letal para la convivencia/conllevancia: se intercambian los conceptos de persona y del país adverso: Se deshumanizan los ciudadanos del otro territorio, desposeyéndolos de pluralidad y complejidad interna para asemejarlos al supuesto negativo del ideal de un mismo, y a la vez se antropomorfogeniza el territorio/país adversario dotándolo de una caracterización humana con los disparos a rechazar (ladre, espoliador, malvado, agresor, parásito, perezoso,…)

Todo es reversible, pero las sociedades no son perfectamente elásticas y vuelven instantáneamente a su punto de origen en cuanto a convivencia cuando se las somete a determinada presión. Las consecuencias para la unidad civil, el respeto a las identidades y vivencia del hecho nacional y el respeto recíproco internamente en Cataluña y entre los diferentes pueblos y sociedades del estado, requerirá esfuerzos para cicatrizarse.

Una propuesta modesta

El escenario es muy complicado. Y más si no se sale de la lógica del choque de trenes o del culo-de-saco. No hay recetas mágicas ni ninguna propuesta es óptima ni satisfará las aspiraciones de todo el mundo. La ensambladura federal (autogobierno más gobierno compartido) en un Estado plurinacional es una solución de parte de la sociedad catalana, pero tiene una virtud que no tienen las otras teniendo presente la complejidad, y es que puede ser una buena síntesis y cumplir con los tres requerimientos que planteaba al anterior artículo. Pero el federalismo tendría que hacer una propuesta proactiva puesto que no parece que sea demasiado deseable llegar a una solución relativamente federal fruto de ser la síntesis negociada de los dos antagonismos que ahora mismo plantean ambos gobiernos. De federalismos, hay de todos colores y formas. Ahora mismo es evidente que no es una propuesta seductora y motivadora, pero parte de la ventaja que –creo- al menos puede ser aceptable por un 70-80% de la sociedad catalana. Y dar respuesta al triple reto de ensambladuras –Cataluña-España-Europa,  cada nivel con sus complejidades y pluralidades internas. También está claro, que hoy por hoy está planteada como una alternativa con un cierto aire de “resignación” y que hay que dotarla de atractivo, ambición y visualización de que es una alternativa que puede resolver mejor los retos y valores que afloran en sociedades complejas. Por favor, que alguien la dote de épica y estética.

Partimos que buena parte de las razones instrumentales o de “beneficio” que se aducen para justificar la independencia serían mucho más fáciles de abordar y solucionar ( y a la vez más justas y solidarias) en una ensambladura federal que respetara las plurinacionalidades, culturalidades y lingüismos del estado. El déficit fiscal excesivo (sistema de financiación Cataluña-España) -que es la razón principal según el CEO para desear la independencia- y que permite a algunos dibujar una tierra prometida (con unas falacias económicas escandalosas) sería corregible conceptualmente con un sistema de financiación que respete los principios de ordinalidad y nivelación entre partes y seria neutralizable económicamente con un combate decidido del fraude fiscal. Por otra banda, para abordar las cuestiones de identidad y emocionales, no parece que una solución rompedora sea positiva, puesto que es deseable ser cuidadoso, fino y respetuoso con el máximo de vivencias que operan en Cataluña. Sigue siendo, por lo tanto, necesaria una solución satisfactoria para la inmensa mayoría de la sociedad.

Un referéndum/consulta de sí/no a la independencia puede parecer una buena propuesta solucionadora y democráticamente impecable. Ciertamente. Pero las propuestas de consulta “de expresar un deseo” o del “todo o nada a priori” tienen algunos problemas/limitaciones. En primer lugar porque parece evidente que no conseguiría una mayoría “consensual” del 70-80%. Simplificando, nos tenemos que hacer la pregunta honesta de si internamente queremos una situación de 55-45 (en el sentido que sea) con una mitad entusiasmada y la otra “derrotada” o buscar una propuesta/alternativa que no sea tanto entusiasmando por una parte pero que sea aceptable por un 70-80% de la sociedad. Aquí está la importancia de la pregunta/objetivo. En segundo lugar hay que contemplar lo qué podríamos llamar las consecuencias imprevistas. ¿Qué pasa si después de un debate (supuestamente informado) sale el “sí” y se empiezan a percibir las dificultades inmensas para llevarlo a cabo y va quedando en el medio-largo plazo? (esto sólo es evitable si se acuerda con el Estado y se diseña y planifica un proceso tranquilo y contemplando todas las derivadas; doble condición que ahora parece inexistente). ¿Y si sale el “no”? ¿Elimina el deseo mayoritario de blindaje del autogobierno y de una nueva ensambladura satisfactoria? ¿No deja políticamente más abierto el reflujo y se abre la vía a la recentralitzación y a los retrocesos que empujan, y se dificulta el defender el autogobierno y encarar los retos pendientes?

Creo por lo tanto que se pueden explorar otras vías “dentro del derecho a decidir” para buscar una mejor solución que también sea participada por la ciudadanía. Previamente hay que calmar las prisas y diseñar horizontes temporales que lleven a donde quiera el grueso de la sociedad, pero que lo hagan sin brusquedades traumáticas. Si la voluntad popular es sólida y no coyuntural, un proceso tranquilo tendría que beneficiar a todo el mundo. Una posible solución pasa por la necesidad de buscar un acuerdo (de mínimos) político interno en Cataluña, amplio y basado en algunos pilares/puntos sin que ninguna parte renuncie a planteamientos estratégicos propios: a) Aceptación íntegra del Estatuto de Autonomía aprobado previo al laminado del Tribunal Constitucional; b) Blindaje de las dimensiones cultural, educativa y lingüística; c) Negociación de un nuevo sistema de financiación (2014) con el Estado que respete los principios de ordinalidad y nivelación; d) Reconocimiento del derecho y la forma de ejercicio del derecho a la autodeterminación; e) Buscar un nuevo “estatus” y promoción de los cambios constitucionales necesarios para hacerlo efectivo y reconocimiento constitucional de la pluriculturalidad, plurinacionalidad y plurilingüismo.

Estos puntos pueden ser un mínimo común denominador interno en Cataluña de objetivos a lograr muy mayoritarios que tendrían que ser acordados/concretados a través de la Comisión y el Pacto por el Derecho a Decidir. Haría falta entonces consultar/preguntar (es una consulta que puede ser más aceptable tanto internamente en Cataluña cómo por las instituciones generales del Estado) a la ciudadanía sobre si se quiere poner en marcha un proceso de negociación y concreción sobre este pack con el Estado (entre parlamentos y entre gobiernos). Es previsible que esto genere un consenso muy amplio. Si la respuesta es afirmativa se puede iniciar un proceso de conflicto-negociación con el Estado y que este llegue a un resultado o propuesta de ensambladura (o no). Entonces hará falta refrendar el nuevo marco propuesto. Sintetizando: pacto  interno en Cataluña sobre los aspectos a decidir, referéndum/consulta previa, conflicto-negociación con el Estado y referéndum conclusivo. Y sí, esto tendría que impulsar un proceso de cambio constitucional donde se pueda reflejar la concreción del derecho a la autodeterminación para la independencia. Para todo esto, un horizonte de inmediatez no parece viable. No hay ninguna garantía de ”éxito”, pero en un horizonte temporal más laxo, parece al menos algo más viable.

Paralelamente, entre Estado y Generalitat, y por la importancia que decíamos de las emociones, se tendría que producir lo que podríamos denominar de forma obtusa y un poco ripiosa “pacte/acuerdo por el respeto a las identidades y sentimientos nacionales”. Está claro que este es el peor título posible. Y no tengo claro si tendría que ser de forma privada o pública. Puede sonar a chiste naif, pero que las instituciones y agentes y organizaciones políticas y sociales que les hacen de paraguas y apoyo se comprometan a no usar en el conflicto político el insulto a la identidad, a eliminar supremacismos y odios del discurso, relatos de ganar-perder y vencedores-derrotados y respetar la vivencia individual de los hechos nacionales, lo cual puede contribuir poderosamente a desactivar una parte de la parte del conflicto no político-administrativo o de poder. Es evidente que no se trata de limitar la libertad de expresión de individuos, pero sí que es un hecho que si los actores relevantes no acompañan/aplauden/incentivan esta parte de la tensión entre personas de territorios diversos, parte de la “norma social” que los pulsaba/tolera se eliminaría y se verían abocados a una fuerte desincentivación y deslegitimación. Es posible que ya hayamos experimentado al menos un aminoramento, de algunas partes, tanto desde la Brunete mediática como de los sectores esencialistas del independentismo catalán.


Vienen tiempos difíciles. La complejidad requiere soluciones complejas. Pero la ignorancia de la complejidad no exime de su realidad. Tampoco parece que esperar al post-choque permitirá construir una alternativa en mejores condiciones y una sociedad mejor. Una lástima, pero es así.

viernes, 12 de julio de 2013

Manifiesto de desBanka por una banca pública ética y social




 
Estamos asistiendo a la privatización y destrucción de los servicios públicos en el marco del desmantelamiento del Estado social.
La democracia permanece secuestrada por una oligarquía financiera ante la complicidad y pasividad de la clase política, que vive alejada de la realidad y de los problemas de la ciudadanía.
Dentro de la ofensiva neoliberal y en el proceso de desguace de las cajas de ahorros en beneficio de los grandes grupos bancarios, el gobierno anuncia “el último regalo” de CatalunyaCaixa y Novacaixagalicia, como antes había hecho con la CAM, UNNIM y el Banco de Valencia.
Todas estas entidades han sido recapitalizadas con grandes inyecciones de dinero público. Además, se resucita el esquema de protección de activos destinado a cubrir la futura morosidad de las carteras adquiridas por los bancos, igual como se hizo en el caso de la adquisición de la CAM por el Banco de Sabadell, gratis y con cobertura de posibles problemas a cargo de toda la ciudadanía. Es decir, se cubren con dinero público los riesgos o posibles pérdidas futuras de grupos bancarios como el Santander, BBVA o Sabadell.
La bancarización de las cajas y el reparto del botín entre la banca privada está llevando a la consolidación y fortalecimiento de un oligopolio formado básicamente por estos grandes grupos financieros.
Ya hace mucho tiempo que el crédito ha dejado de llegar a familias, autónomos y pymes. La banca ha utilizado las ayudas de dinero público (más de 180.000 millones de euros) en provecho propio, especulando con la deuda pública y pagando parte de las deudas contraídas con la banca centroeuropea y los mercados internacionales.
La banca ha sido y es rescatada mediante decisiones unilaterales de los gobernantes, mientras que la mayor parte de la ciudadanía se empobrece, se destruyen derechos en un retroceso social sin precedentes y siguen los desahucios, las estafas y los abusos bancarios.
Los bancos rescatados con dinero público pertenecen legítimamente a la ciudadanía, pero el gobierno planea volver a ponerlos en manos privadas sin ninguna reglamentación para evitar que sigan especulando.
Es tiempo de reclamar que la banca nacionalizada con el dinero de los contribuyentes cumpla una función social y que sus infraestructuras constituyan el embrión de una banca pública.
·                  Frente al poder de la banca privada y su actuación ilegal e ilegítima,
·                  Frente a la dejación de responsabilidades de los poderes públicos y
·                  Frente a los silencios cómplices,
Manifestamos al conjunto de la ciudadanía que 
HAY ALTERNATIVAS FRENTE A LA BANCA PRIVADA ESPECULADORA.
Proponemos la creación de una
BANCA PÚBLICA, ÉTICA Y CON CONTROL SOCIAL.
¡Recuperemos las cajas reprivatizadas, nacionalizadas y el “banco malo” (SAREB) para construir una banca pública, ética y social al servicio de la sociedad! 
·                  Como herramienta para superar la crisis actual
·                  Para preservar el dinero público utilizado
·                  Para crear un parque de vivienda pública
·                  Para impulsar otro modelo productivo con criterios éticos y sostenibles
·                  Para sostener financieramente el gasto público (salud, educación, etc.)
·                  Para convertir los servicios financieros en un servicio público
·                  Como contrapeso al poder de la banca privada
·                  Como parte de una estrategia para recuperar soberanía financiera
·                  Como impulsora de unas finanzas transparentes con finalidades sociales y control democrático.
 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Prometo que nunca crearé o ayudaré a crear otra bandera





Hay que pensarlo muy bien. Quizá ha llegado el momento de cambiar el curso de la historia, de no quedarnos anclados en los símbolos del pasado si ya no nos sirven, o sirven únicamente para dividir y competir entre los pueblos.

Quizá hay que diluir fronteras físicas y mentales teniendo como meta la universalidad y el cosmopolitismo. Ulrich Bek en su libro "La sociedad del riesgo global" nos plantea en 2001 que a estas alturas de la evolución humana (ecológica, política, económica y social) las unidades políticas y los mecanismos de intermediación política y social de los que nos hemos dotado en la primera modernidad, están más que obsoletos para hacer frente a los riesgos globales que penden en estos momentos sobre la cabeza de la humanidad y el medio ambiente planetario.

Solo desde el ámbito global podremos crear formas de gestionar un bien común que hoy ya no se puede gestionar localmente (medio ambiente, Trabajo y relaciones laborales, finanzas/ economía, solidaridad, ecología, lucha contra las pandemias...etc). Y aquí tenemos un grave problema si mantenemos las representaciones localistas como únicas gestoras políticas, sociales, culturales, como lazos de solidaridad,..etc.

No podemos seguir así, la ciudadanía ha de unirse en un vínculo necesario globalmente. Si no es así estamos perdidos, es una cuestión de supervivencia. ¡Cambiar el signo de la historia o morir ! No será la primera vez que se da un salto cualitativo en el devenir histórico y es tiempo de visiones de cambio, más allá de la ciencia y lo tecnológico. Es tiempo de cambio en las cosmovisiones vitales, en los mecanismos de adaptación y supervivencia de la especie en su planeta, una huida hacia adelante en la evolución sociopolítica de la humanidad.

Las oligarquías políticas y económicas que gobiernan globalmente utilizan los Estados para reprimir las luchas locales por la justícia y la dignidad y para reproducir la competencia global en su beneficio. Pero ahora irán más allá, están creando oligopolios que gobernarán el mundo sin apenas necesidad de gobiernos, o con gobiernos peleles. El ámbito tecnocrático global irá sustituyendo a la política local, nunca el sueño de "la aldea global" fué más terrible en su realización, haciendo posible que el sueño de la razón genere monstruos, el dominio absoluto desde un poder global planetario.

Solo nos queda una salida, organizarnos contra las oligarquías globales del dinero. La unidad de los pueblos del Mundo por la libertad, no tenemos otra. Y esto significa mucha gente trabajando por la solidaridad planetaria y esto significa ir enterrando poco a poco las banderas: Primero las que dividen a las izquierdas locales y luego las que dividen a los pueblos.

Sí, quizá haya que izar ya, de una vez por todas, la bandera de la unidad entre los pueblos, la bandera de la humanidad liberada, la nueva y humanista modernidad ha de ser global. Ya no vale el pensamiento débil, sólo el pensamiento fuerte y decidido hacia la emancipación de la especie humana nos puede sacar ya hoy del atolladero y de la dominación global. Ese es el reto de hoy.

Y sin embargo, este era el panorama de las manifestaciones varias del 1 de mayo en Barcelona:

10.00. CNT arranca una jornada lúdica en la avenida de Paral.lel (jardines de Les tres xemeneies).
11.00. CGT sale del metro de Jaume I, con el lema Por el reparto de la riqueza, autogestión. Basta de represión.
11.00. Esquerra independentista convoca en la plaza Universitat su marcha reivindicativa.
11.30. UGT y CC OO salen de Sant Pere con paseo de Gracia bajo el lema Se lo están cargando todo, movilízate y lucha por tus derechos.
11.30. USOC convoca en la plaza de Urquinaona.
18.00. Manifestación Anticapitalista que arranca en la plaza de Països catalans.

¿Donde está la unidad del pueblo? columnas diferentes separadas y mirando para diferentes costados. La diáspora del pueblo en teoría más revolucionario, más concienciado de la lucha por el bien común. ¿Es eso conciencia? se le puede llamar así.

Mientras el capital solo tiene una bandera ( € = $ ), es global y actúa globalmente, el pueblo, oprimido por él, está articulado localmente y solo tiene sentimiento de pertenencia y ciudadanía local, compite entre los diversos territorios y aún tiende a dividirse más mediante diversos nacionalismos.

Es obvio que al capital hoy las fronteras físicas o ideológicas le sirven para dominar (divide et impera), las fronteras hoy han de ser permeables. La emancipación futura depende de procesos y proyectos para diluir fronteras y dejar fluir las gentes, sus razones y emociones.

Mientras las banderas y élites banderiles del pueblo reproducen y escenifican en sus discursos y actos esta división, las fuerzas tiránicas del poder se preparan para dominar la humanidad y la naturaleza hasta su propia extinción. Como os decía este era el panorama del 1 de mayo en Barcelona. De ¡ pena, penita pena! Los ciudadanos y ciudadanas, corrientes y molientes, mientras tanto en los parques con sus hijos, a pesar del paro, la desprotección y el sufrimiento. Pero ante el espectáculo que da la izquierda plural ¡qué quieres! por lo menos toman el sol.

Prometo que nunca crearé o ayudaré a crear otra bandera. La tarea que tenemos por delante es juntar todas las banderas emancipatorias en una gran bandera emancipatoria que de la vuelta al globo.

jueves, 18 de abril de 2013

Programa Jornadas de desBanka


Jornadas


Los días 26 y 27 de abril organizamos las primeras jornadas [des]Banka para empezar a recorrer el camino hacia un Frente ciudadano contra el poder financiero.
Desde desBanka queremos ofrecer una posibilidad de encuentro a aquellas personas y colectivos que apuestan por alternativas justas, éticas, sociales y democráticas al poder financiero actual. Esta es la pretensión de las Jornadas: reunir voluntades, complicidades y convergencias que hagan posible la unidad y participación popular para conseguir una alternativa social y auténticamente democrática a este sistema injusto y caduco.
Ocuparemos dos espacios distintos: las Cocheras de Sants y el Casinet de Hostafrancs. En los diferentes espacios se simultanearán intervenciones de personas representantes de diversos movimientos sociales que vienen luchando desde hace tiempo, en sus respectivas áreas, contra este poder.
Gente de la PAH, EstafaBanca, Plataforma per l’Auditoria Ciutadana del Deute, Cooperativa Integral Catalana, Coop57, Fiare, Plataforma per la Banca Pública, Plataforma para la Nacionalización de las Cajas de Ahorros, Ecologistes en acció, Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Alternativas Económicas, Attac…
Y expertos y activistas como Ada Colau, Agustí Colom, Antoni Domènech, Miren Etxezarreta, Itziar González, Carlos Jiménez Villarejo, Arcadi Oliveres, Albert Recio, Jordi Roca o Esther Vivas, entre otros.
Concluiremos con una gran Asamblea para que hable, se organice y se involucre la voz de la ciudadanía, que es la que el poder debe oír cada vez con más fuerza.
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MESAS

Abusos bancarios
Falta de regulación, coste social y económico de los excesos bancarios y prácticas abusivas  (hipotecas, preferentes,…)
Ponentes: Carlos Bugallo (Plataforma Valenciana per la Banca Pública), Eva Corredoira (Plataforma d’Afectats per la Hipoteca), Diego Herrera (Plataforma Estafa Banca Mataró), Andreu Missé (revista Alternativas Económicas).
Banca ética
Alternativas a la banca tradicional: banca ética y cooperativa.
Ponentes: Matilda García (cooperativa de crédito CASX), Eulàlia Reguant (Fiare), Xavi Teis (COOP57).
Banca pública
Por qué es necesaria una banca pública, de qué tipo y cómo hacerla.
Ponentes: Agustí Colom (Profesor economía UB), Carlos Sánchez Mato (ATTAC y Plataforma por la Nacionalización de las Cajas), Juan Sotres (ATTAC y Plataforma por la Nacionalización de las Cajas).
Criminalidad financiera
Crímenes del poder financiero: más impunidad que castigo.
Ponente: Carlos Jiménez Villarejo
Deuda
La crisis de la deuda: de dónde venimos y adónde vamos.
Ponentes: Sergi Cutillas (Plataforma per l’Auditoria Ciutadana del Deute), Inés Marco (Observatorio de la Deuda en la Globalización y Plataforma per l’Auditoria Ciutadana del Deute), Gemma Tarafa (Observatorio de la Deuda en la Globalización y Plataforma per l’Auditoria Ciutadana del Deute).
Banca: inversiones criminales
¿Qué hace la banca tradicional con nuestro dinero? Como ejemplo, dos tipos de inversiones criminales: especulación alimentaria y armamento.
Ponentes: Esther Vivas (Universidad Autónoma de Barcelona), Pere Ortega (Centre Delàs).
La Europa del euro
Construcción de la Unión Europea, situación actual y perspectiva económica y social.
Ponentes: Antoni Domènech (Universidad de Barcelona), Miren Etxezarreta (Universidad de Barcelona), Albert Recio (Universidad Autónoma de Barcelona)
Ecologia y finanzas
Cómo afecta el poder financiero a nuestro medio ambiente; ecologismo social y poder financiero: casos Caixabank y Bárcenas.
Ponentes: Jordi Roca (Universidad de Barcelona), Maria García (Ecologistes en Acció de Catalunya).
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      lunes, 1 de abril de 2013

      Mesa redonda: Por una Renta garantizada de ciudadanía




      ATTAC Acordem

      El día 6 de marzo se celebró una mesa redonda organizada por ATTAC Acordem en el centro Cívico “La Sedeta” en el acto participaron, Arcadi Oliveres, José Adelantado, Daniel Raventós, Sixte Garganté y Diosdado Toledano. Reproducimos aquí los argumentos expuestos en defensa de la RGC en el acto. Todos los ponentes estuvieron de acuerdo en la necesidad de lanzar en este momento una ILP sobre la Renta garantizada de ciudadanía, con el objetivo de salvar a las personas, o sea de asegurarles  los recursos económicos mínimos para poder salir de la pobreza y vivir con dignidad en Cataluña. No obstante las argumentaciones desarrolladas por los ponentes, que han sido complementarias, sí han expresado por lo general que este sería un punto de salida mínimo necesario y el deseo de ir más allá, mediante políticas sociales encaminadas al pleno empleo mediante el reparto del trabajo (Arcadi Oliveres) o a implementar una Renta básica de ciudadanía (Daniel Raventós). Al ser los argumentos complementarios los agrupamos en este texto argumental colectivo.

      Un elemento clave del Estado del bienestar durante la post-guerra y hasta las llamadas crisis del petróleo, fue la existencia en los estados desarrollados del pleno empleo. Este no se ha vuelto a recuperar desde entonces, siendo que en la actualidad de la crisis el paro alcanza proporciones alarmantes. Sobre todo en nuestro país con 6 millones de parados, lo que representa más de un cuarto de la población en edad de trabajar.

      Hoy para combatir el paro, se habrían de tomar medidas radicales que el gobierno no tomará. ¿Cuál sería la mejor medida contra el paro en las circunstancias actuales?

      La única respuesta es el reparto entre todas las personas en edad de trabajar del trabajo existente, pero ningún partido político, salvo una propuesta de IC-V, ha planteado el tema en el Parlamento.

      Esta medida la tomó en Francia el gobierno de Lionel Jospín, para ello rebajó la jornada laboral a 35 h y las consecuencias fueron una rebaja considerable del paro en Francia, sin apenas rebaja salarial por la forma en que se hizo, únicamente re-distribuyendo: De trabajar 40 h, pasó a trabajarse 35 y el salario laboral sería por 35, pero se cobraban 5 en concepto de parado.

      También la empresa y los trabajadores pueden llegar a acuerdos, como el que tuvo lugar dentro de la cooperativa Mondragón hace tiempo, se redujo el tiempo para trabajar todos, el proyecto siguió adelante y el grupo Mondragón fue creciendo, hasta ser en la actualidad la cooperativa más grande de Europa.
      Si se tomaran medidas para el reparto de trabajo no sería necesario pedir una RGC.

      Hoy, si la gente no tiene dinero, es que no tiene faena o que fallan las prestaciones garantistas del Estado de bienestar porque el Estado no tiene recursos. Esto puede ser porque ingresa poco o porque gasta mucho. No obstante en España suceden las 2 cosas, los ingresos habrían de subir, pero además los que habrían de haber no se pagan, el fraude fiscal es de 93.000 millones de euros al año según Gestha, el sindicato de técnicos de hacienda del estado.

      Defraudan, la ciudadanía en un 25% y en un 75% los bancos, grandes empresas y grandes fortunas. Aparte de ilegalmente, las grandes fortunas dejan de ingresar a hacienda a través de las SICAV,s.

      Además el Estado gasta antisocialmente su presupuesto. Hay dos gastos  especialmente escandalosos. El primero el militar, que supone unos 52 millones de euros diarios. El segundo la gran ayuda del Estado para salvar a los bancos de una deuda que puede ser calificada como odiosa, cuando lo que habría que hacer es juzgar a los banqueros y otros responsables políticos de la actual crisis. Islandia ha seguido este camino y su economía está mejorando por encima de la media europea.

      Ingresando lo necesario y no gastando en cuestiones antisociales, sería suficiente para cubrir los gastos de las prestaciones y servicios públicos del Estado de bienestar.

      La realidad es que no es verdad que los estados de bienestar gastan mucho dinero. Desde 1995, la intensidad del gasto ha menguado en todos los países de la UE. Ha habido crecimiento económico pero este se ha redistribuido en mayor grado hacia el capital que hacia los salarios o gasto en protección social.

      Además esta reducción de rentas hacia el trabajo, ha supuesto que los mercados de trabajo estén crecientemente dualizados, lo que conlleva una dualización creciente en las oportunidades de vida, ya que estas están relacionadas con la mayor o menor participación en los mercados de trabajo; entre aquellas personas que tienen empleos estables y aquellas que están en la periferia de los mercados de trabajo con empleos precarios o inestables. También sucede que quienes más han aumentado su nivel de renta tienen más beneficios por parte del sector público, como por ejemplo demuestra el hecho de que aquellos que pueden contratar pensiones privadas, pueden desgravar fiscalmente hasta un 30% anual del importe. Lo mismo está ocurriendo con los co-pagos en el sistema sanitario, como importe regresivo….etc. Lo que ocurre es que las rentas del trabajo medias y altas están huyendo de la protección del sistema público y están buscando protección en el sector privado, esto daña al sector público.

      Hasta aquí vemos una reducción de la intensidad protectora y de dualización del bienestar con unas rentas de capas medio-altas y altas que buscan seguridad en el sector privado.

      ¿Cómo funciona la protección social y hasta qué punto las políticas sociales de los llamados estados de bienestar han contribuido a esa dualización?

      Claramente para los trabajadores estables esta protección contributiva se viene reduciendo, por ejemplo en la función pública en que decrecen los salarios. Pero el problema de fondo es que estamos en un tipo de economías que, a diferencia de las economías industriales de los años 50 y 60, no son intensivas en trabajo, sino en capital. La economía hoy para funcionar necesita cada vez menos trabajo y más capital.

      De donde fácilmente podemos ver que la solución sería el reparto de trabajo. Pero, las políticas laborales y de bienestar lo que promueven es esta dualización en la inserción de los mercados de trabajo, hay quienes tienden a trabajar muchas horas y cada vez más personas en paro. Hay directivas de la UE que abogan por el aumento de las jornadas laborales de los activos. Paralelamente se han reducido las posibilidades de empleo de los que están en la periferia del mercado de trabajo.

      A estas personas periféricas se les asiste con políticas de carácter asistencial, es decir, mediante transferencias de rentas de muy baja cuantía que no les permiten ni subsistir. De hecho los niveles de pobreza en la UE, a pesar del crecimiento de los PIB europeos desde 1995 han tendido a crecer.

      Una manera de evitar el conflicto social es darles migajas a estos trabajadores que están en la periferia del mercado de trabajo mediante políticas asistenciales, que no les permite subsistir con dignidad, pero que posiblemente desestimulan el conflicto. Esto se da en nuestro país mediante las llamadas rentas de inserción en las diversas comunidades autónomas, como la de la RMI (Renta mínima de inserción) en Cataluña. Posteriormente otras políticas asistenciales como el Plan de empleo rural, en Andalucía, o la Renta activa de inserción para mayores de 45 años profundizan en esta línea. Es decir que hay una protección buena para quienes están bien asentados en el mercado de trabajo, que tienden a disminuir, y una crecientemente asistencial para quienes están en la periferia.

      Mercado y protección social:

      Hay gente que habla de mercado en general por ignorancia, otros por interés. Todo mercado está configurado políticamente, hay unas normas jurídicas (sujeto a reglamentaciones jurídicas) y que permiten unas prestaciones sociales y no otras. La derecha ha adoptado las políticas neoliberales y es la campeona de la desregulación de los mercados y, supuestamente, las izquierdas serían partidarias de la regulación de los mismos, aunque hoy la izquierda mayoritaria ha adoptado el neoliberalismo. En realidad todas las fuerzas políticas quieren intervenir los mercados, el caso es ¿a favor de quien? de una mayoría de ciudadanía o de unos pocos privilegiados, el mismo mercado puede estar configurado de formas distintas. En la base de las políticas económicas se encuentra la idea de cuáles son los sectores sociales que se quieren favorecer.

      RMI, RGC y RB:

      La Renta mínima de inserción (RMI) surge en Cataluña mediante el Decreto 213/1991, que establece el Programa Interdepartamental de la Renta Mínima de Inserción, siendo su último desarrollo la Ley 10/1997, que ha tenido modificaciones. Esta renta tiene una serie de problemas:

      -          Su importe es inferior a 450 €  siendo una renta, que a pesar de que tiene un titular, se concede a nivel familiar, y tiene un pequeño complemento por cada miembro de la familia. Es por lo tanto muy inferior a los 664 € per cápita que la Generalitat de Catalunya establece en sus presupuestos como límite por debajo del cual se establece la pobreza.

      -          Lo anterior estaría además en contradicción con el derecho de cada persona, por el hecho de serlo a disponer de una renta. Esta es una característica de los estados de bienestar en los que la tradición católica, de arraigo familiar, tiene un peso fundamental.

      -          Otro problema es que la Generalitat de Catalunya dota de presupuestos insuficientes al Programa de la Renta mínima de inserción, siendo que cuando acaba este presupuesto no hay más personas que puedan acceder, aún satisfaciendo los requisitos para ello. Ello es debido a que la RMI no es un derecho subjetivo, o sea no están basadas estas rentas en un derecho exigible ante los tribunales como puede ser el derecho a la educación o a la sanidad pública, a pesar de que en este se hayan limitado los derechos a los inmigrantes.

      Así que tenemos una protección asistencial muy escasamente dotada económicamente, que no permite a las personas salir de la pobreza. Se accede teniendo en cuenta ingresos familiares y además es una renta que no depende de la situación de las personas y familias, sino de un presupuesto asignado y por ello no es un derecho exigible o subjetivo.

      Ventajas de la Renta garantizada de ciudadanía RGC sobre la RMI:

      -          Se trata de una renta de ciudadanía dirigida a paliar las situaciones de pobreza, pero eso sí en el articulado de la ILP se ha sido especialmente cuidadoso en dar respuesta a toda una serie de deficiencias que se daban en la presente RMI.

      -          En primer lugar se trataría de conseguir una RGC, para ello de poner en marcha una ILP que vendría avalada por un derecho reconocido en el Estatuto de Cataluña de 2006 en su artículo 24.3.

      -          Para ello se habría de garantizar un mínimo de 664 € por 12 pagas, que es el mínimo para superar el límite de la pobreza en Cataluña.

      -          No todo el que esté por debajo del límite de la pobreza tiene derecho a cobrar 664 € depende si tiene o no ingresos, si los ingresos que tiene son menores de 664 € entonces tendría derecho a un complemento hasta llegar a él.

      -          Es una renta individual independientemente de la unidad de convivencia, que garantizaría ingresos por encima del límite de la pobreza, para todas aquellas personas mayores de 18 años, o bien de 16 emancipados que lleven residiendo más de un año en Cataluña.

      -          Se trataría de un derecho subjetivo y por lo tanto exigible judicialmente y no condicionado a  limitaciones presupuestarias.

      Idoneidad y características de una RB o Renta Básica de ciudadanía:

      -          Sería una renta individual y universal para todas las personas, ricos y pobres, desde que nacen y sin exclusión, independientemente que participen o no en el mercado de trabajo.

      -          No estaría condicionada a consideraciones presupuestarias, ni a situaciones de necesidad, lo cual frecuentemente genera procesos de estigmatización social.

      -          Así mismo no estaría condicionada a otras contrapartidas, como procesos de inserción u otros. Y esto ha de ser así desde una óptica igualitaria. Frecuentemente se culpabiliza a las personas que no encuentran trabajo diciéndoles “usted no encuentra trabajo porque no está suficientemente formado o porque no busca lo suficiente” y en contrapartida ha de formarse o realizar prácticas pre-laborales, cuando la verdadera razón en la mayoría de los casos es el gran paro estructural existente.

      -          En general la RB no implicaría condicionalidad alguna, sería un derecho de toda la ciudadanía, independientemente de trabajar o no.

      La Renta básica tiene algunos problemas de comprensión:

      -          En primer lugar es muy fácil de ridiculizar y esto es lo que ha pasado cuando se ha sometido a debate en el Parlamento español. Por ejemplo cuando se valoran los recursos necesarios multiplicando el número de personas por la renta, sin mirar sus beneficios y valores re-distributivos.

      -          Es una renta contra-intuitiva, dado que los ricos también la reciben, pero la cosa no es tan sencilla, en lo que no se piensa es en que los ricos habrían de pagar fiscalmente mucho más para que el sistema redistributivo que significa ésta renta, en su totalidad, fuese posible. En este sentido la Renta básica va en contra de las políticas económicas y fiscales que se vienen aplicando, más desde la crisis.

      La RB no es nada más una medida contra la pobreza, contra ella hay otras rentas que reciben muchos nombres y que se ha de demostrar ser pobre. La RB es una propuesta que pretende garantizar la asistencia material a la ciudadanía, con una idea filosófica-política que procede del paradigma republicano de ciudadanía, que tiene 2300 años de antigüedad y que se puede resumir diciendo que quien no tiene la existencia material garantizada no puede ser libre.  Para un republicano la libertad y la igualdad son dos aspectos complementarios, cuando quien tiene el dominio puede definir el bien público como su propio interés en contra del bien común, la libertad está en cuestión.

      La RB es pues más que una propuesta para hacer frente a la pobreza, es mucho más que eso. Algunos sindicalistas que han entendido el papel de la RB como una caja de resistencia en una huelga a largo término. El sindicato que aguanta huelgas más largas es ELA porque tiene una caja de resistencia.

      ¿Cómo surge el grupo promotor de la ILP?:

      En principio en agosto de 2011 cuando la Generalitat, mediante el decreto 384/2011, de 30 de agosto, restringe el acceso y los beneficios de las prestaciones de la RMI con una clara intención de cortar de entrada el acceso a la avalancha de prestaciones que se preveían ante el aumento del paro.

      Fue la Asamblea de parados la que ante las perspectivas de precariedad y deterioro de las prestaciones de cada vez más número de personas sin acceso al trabajo, decide impulsar un grupo promotor para una ILP de RGC. Para ello se apoya en un derecho que refleja el Estatuto de Autonomía de Catalunya en su artículo 24.3 “las personas, o familias que se encuentren en una situación de pobreza, tienen derecho a acceder a una renta garantizada de ciudadanía que les asegure los mínimos de una vida digna, de acuerdo con las condiciones que legalmente se establezcan”. La RGC surge desde el comienzo como una imperiosa necesidad de rescatar a muchas personas de la situación de pobreza e indignidad en la que se les deja.

      En el origen no hay pues una idea política radical, sino que se buscó una solución necesaria a un problema emergente y previsiblemente extenso de severa pobreza.

      Se tiene constancia de que la RMI la cobran unas 33.000 personas en Cataluña y de acuerdo a los datos del departamento de ocupación, de 670.000 personas, 340.000 no perciben ningún tipo de prestación en Cataluña., la EPA eleva el número de parados a 850.000 personas. En 2014 se prevé que sólo el 30% de las personas paradas reciba algún tipo de prestación. La situación pues es de clara alarma social.

      Ante esta situación en septiembre de 2011 tiene lugar la primera reunión del grupo promotor de la RCG, grupo compuesto por personas significativas de diversas asociaciones, movimientos sociales y organizaciones sindicales y políticas. Grupo promotor que ha redactado la ILP y ha tirado adelante las medidas necesarias que han llevado a que el 25 de enero de este año 2013, la ILP fuera presentada a la Mesa del Parlamento de Cataluña, habiendo sido aceptada a trámite el 12 de marzo, sorprendentemente de forma unánime por las personas de la Mesa del Parlament de diferentes fuerzas políticas. Si bien la ILP reunía todas las garantías formales, en su base jurídica y en la forma de presentarse, CiU, a través de la Consejera de Servicios sociales, anuncia su postura contraria a la aprobación de esta ILP por motivos presupuestarios y por no crear falsas expectativas, a pesar de admitir a posteriori su trámite parlamentario.

      Viabilidad de la RGC:

      Son 50.000 las firmas que la iniciativa habrá de recoger en 120 días (con posibilidad de solicitar un aplazamiento por motivos fundamentados) para ser admitida a trámite. A pocos días de iniciarse el proceso de recogida de firmas, ya hay anunciadas más de 200 personas fedatarias y la ILP está avalada por un amplio  abanico de entidades (Organizaciones políticas y sindicales, de parados, ciudadanas, iglesia progresista, tercer sector y trabajadores sociales,..etc). Se han aprobado asimismo diversas mociones en diversos ayuntamientos catalanes respaldando esta ILP y pidiendo al Gobierno catalán se apruebe una RGC.

      En cuanto a su futura financiación, el  cálculo que se ha hecho desde el grupo de economistas a los que se ha consultado, es que harán falta alrededor de unos 1800 millones de euros anuales para financiarla. Teniendo en cuenta que la propuesta de mejora impositiva que hace Gestha, el sindicato de técnicos de hacienda en Cataluña, significaría un incremento recaudatorio de 12.000 millones, uno de los posibles empleos de este aumento fiscal podría ser la RGC, aparte de una mejora en los servicios públicos esenciales.

      Obviamente el que esta RGC en su formulación actual sea debatida y aceptada o mejorada en el Parlamento de Cataluña, depende del equilibrio de fuerzas políticas actual y de la presión social que ejerza la ciudadanía. La configuración parlamentaria mayoritaria actual no es favorable, en principio, a que una ley de este tipo sea aceptada, por lo que se pueden esperar ataques a sus fundamentos en su tramitación parlamentaria. Por ello es muy importante la presión que las fuerzas de izquierda y ciudadanía puedan ejercer sobre el gobierno actual, así como que se recojan un gran número de firmas y haya una opinión pública favorable. Hace falta un gran despliegue por el territorio de Cataluña, informar y hacer un gran esfuerzo pedagógico, así como buscar estrategias para llegar a publicitar en los medios mayoritarios.

      Enfrente a este proyecto de ILP se posicionará una oligarquía catalana como grupo de presión política y social, empleando para combatirla argumentos que, repetidos en los medios pueden conformar una opinión pública desfavorable.

      Se utilizará los argumentos que se vienen utilizando contra los aumentos de impuestos. Se utilizará el que esta renta favorecerá a aquellos que no quieran trabajar y hay que tener en cuenta que detrás de estos argumentos hay intereses políticos muy concretos que favorecen a las clases catalanas acomodadas. La patronal catalana opta por la devaluación salarial y el despido barato para buscar la competitividad de sus empresas. Se encuentra con que si los trabajadores tienen derecho a una RGC si están parados, van a poder defender mejor sus puestos de trabajo y las condiciones laborales y salariales. El temor al despido que surge en cualquier proceso reivindicativo o huelga laboral, será menor al poder tener una garantía de subsistencia de perder el trabajo.

      También hay un interés en las formaciones políticas que utilizan la caridad o la adjudicación de la gestión de la RMI como elementos de penetración social a través de un cierto clientelismo político. Son famosas en este aspecto las políticas de talonario en épocas pre-electorales.

      Depende fundamentalmente de la movilización de la ciudadanía el que podamos instaurar una renta ciudadana digna en Cataluña. El 15 de abril comienza la recogida de firmas como primer reto para poder ejercer el derecho a elevar esta propuesta legislativa a trámite parlamentario y presionar a los poderes políticos para que se lleven a cabo. Tenemos cuatro meses para entre todos y todas recoger un mínimo de 50.000 firmas, difundir la propuesta y luchar por ella. ¡movilizémonos ya!