viernes, 10 de junio de 2016

Defendamos la democracia contra el golpe de Estado de los poderes financieros






ATTAC Acordem



Estamos viviendo un momento histórico de emergencia social y política, que hace urgente y necesaria la movilización ciudadana. Ha llegado la hora de que la ciudadanía en pleno recapitule y valore lo que ha venido desarrollándose en la vida económica, social y política durante las últimas décadas, para extraer consecuencias que orienten el sentido de su acción.

La crisis actual del capitalismo se conformó, durante décadas, al calor de la hipertrofia y descontrol de los mercados financieros globalizados. Mercados en que las empresas y los capitales gozaron de absoluta libertad de movimientos, apenas sujetos a normas orientadas al bien común y casi exclusivamente buscando el beneficio a corto plazo.

Las consecuencias han sido, la progresiva privatización y oligopolización del sistema financiero y de la creación de moneda a través de la titulización, el desarrollo de grandes bolsas de deuda y el crecimiento espectacular de la deuda pública para absorber la deuda privada de los bancos expuestos a la quiebra y una economía de marcado carácter antisocial y especulativo. Dicha economía especulativa está apalancada en los paraísos fiscales offshore - que constituyen al mismo tiempo las termitas de los sistemas fiscales y el principal instrumento de la corrupción social, empresarial y política - así como también apalancada en un mercado internacional desregulado y de alta frecuencia. Todo ello favorece la especulación sobre todo tipo de activos y además sin cargas impositivas. Los paraísos fiscales crean al mismo tiempo competencia y dumping fiscal, suponiendo ello que los estados reduzcan sus bases y tipos impositivos sobre el capital y que las cargas fiscales del mantenimiento del sistema de bienestar recaigan mayoritariamente sobre las rentas del trabajo.

La crisis financiera, no fue producto del azar, sino de un conjunto de medidas político-legislativas de carácter oligárquico, conservador y económicamente neoliberales. Esta crisis pronto se trasladó al conjunto de la economía y de la sociedad. La ciudadanía ha podido constatar cómo las medidas políticas que han tomado los gobiernos ante la crisis, no han tenido como finalidad paliar los efectos de la crisis sobre las personas, sino salvar a los bancos y la economía especulativa. De aquí que esta crisis en su conjunto haya sido una gran estafa, que ha supuesto un gran crecimiento del paro, la desigualdad y la pobreza a nivel mundial.

Debido a las políticas económicas que nos han sumergido en la crisis, los avances sociales y democráticos que se conquistaron en la Europa de post-Guerra están sufriendo una profunda involución. Mientras los trabajadores pierden derechos laborales, el paro aumenta debido a la crisis y al desarrollo tecnológico, constituyendo un gran “ejercito de reserva” que  retroalimenta la precariedad y el dumping laboral. Mientras los servicios y prestaciones públicas son recortados, aumentan los multimillonarios y las corporaciones reparten sustanciosos dividendos. Mientras salir de esta situación crítica haría necesaria la participación de la ciudadanía, la voluntad popular es constreñida y amordazada legislativamente por las oligarquías políticas y secuestrada desde los grandes medios de comunicación.

Los mercados financieros especulan sobre los desastres que causa el cambio climático. Jugar con los desastres naturales futuros para garantizar un buen rendimiento, cuando los mercados de valores son inestables, se ha convertido en la última moda entre los aseguradores y financieros. Ante el aumento de los costos de los seguros, las aseguradoras se han dado cuenta de que el cambio climático está aumentando el número y la intensidad de los desastres naturales y tratan de diversificar y aumentar sus recursos financieros derivados. 

Las matemáticas financieras no son sin embargo capaces de tomar en consideración la naturaleza inmensa y dramática de los riesgos relacionados con los desastres climáticos y el sistema financiero global no es suficiente para garantizar la estabilidad, consistencia y resistencia frente a un riesgo sistémico de esta magnitud. Bienvenidos al mundo de los bonos de catástrofe, las inversiones en desastre.

Mientras, Europa asienta un golpe definitivo a sus pretendidos principios de solidaridad y a sus leyes, cerrando fronteras al refugio y la inmigración procedentes de la pobreza, epidemias o guerras. La idea de Europa vive hoy una situación de emergencia, cuando los propios valores y fundamentos que la justificaban tras la post-Guerra, hace tiempo desaparecieron hasta no quedar rastro. Se nos está mostrando la desnuda y cruda realidad de la proclamada construcción europea y de su democracia, una nuez en la que permanece la cáscara, pero en que su corazón hace tiempo se está pudriendo. Hoy están en juego la democracia, el Estado de derecho, e incluso el gran pilar político en que se asienta el liberalismo democrático, “el imperio de la ley” 

Siempre supimos que, en el sistema capitalista, el Estado es un instrumento al servicio del capital, no obstante el llamado Estado social y democrático de derecho de la Europa de la post-guerra, se constituyó como un gran pacto social entre las fuerzas del capital y del trabajo. Hoy, con la crisis, constatamos cómo los poderes económicos han roto unilateralmente este pacto social. Los principios y normas democráticas están siendo atacados y burlados por los poderes económicos, que están vaciando al Estado y sus instituciones como depositarios de la soberanía popular y convirtiendo el proyecto democrático en una entelequia. Y son organismos internacionales no elegidos democráticamente como el FMI, el BM, la OMC, la OCDE, el G-20 o el Consejo Europeo, quienes avalan esta pérdida de poder de los estados frente a las grandes corporaciones. 

Hay que atreverse a decir claro y alto que las corporaciones hace tiempo que están dando un golpe de estado a la democracia en Europa y esto con el apoyo de los organismos financieros internacionales y de una mayoría de gobiernos cómplices o siervos. Esto es así cuando tratados como el TTIP, TISA o CETA pretenden anular el ejercicio de la voluntad popular y suplantarlo por la dictadura de las corporaciones. O cuando estas mismas corporaciones y grandes fortunas burlan sus obligaciones para con las haciendas públicas por medio de los paraísos fiscales. O cuando el interés de los bancos pasa por delante de las necesidades sociales de los más vulnerables. Ante todo ello podemos tener por seguro que cuando los estados han rendido sus armas al capital, ha llegado la hora de la ciudadanía.

Cada vez resulta más necesaria y apremiante la convergencia de los, hoy dispersos, movimientos sociales, organizaciones sindicales re-formuladas de lastres sistémicos y de todas las fuerzas políticas contrarias al neoliberalismo. Hemos de derribar las murallas de insolidaridad que la Europa del capital ha levantado. Habremos de organizarnos y movilizarnos políticamente para ir articulando un movimiento europeo en defensa de la democracia que sea el germen de la necesaria revuelta cívica ante este estado de cosas. Para ello sería necesaria la convergencia de las luchas existentes: Por el medio ambiente, mareas, sindicales y derecho al trabajo, derecho a la vivienda, tratados de libre comercio, justicia fiscal, deuda, 28 M,….etc, bajo la bandera de un amplio movimiento popular en los estados de Europa, que la defienda de los ataques del capital y de las fuerzas conservadoras y abra la puerta a otra Europa posible.

Hemos de ir fraguando la unión de los movimientos socio-políticos transfronterizos, urdiendo espacios de encuentro y de construcción política de ciudadanía europea. Habremos de oponernos sin paliativos al actual entramado oligárquico europeo. Habremos de unirnos para constituir la Nueva Resistencia, la resistencia democrática ante el avance dictatorial de los mercados financieros con la complicidad o pasividad de los gobiernos de turno en Europa, que nos embarcaron en esta travesía de pesadilla llamada Unión Europea. La unión de los pueblos de Europa solo puede construirse de forma democrática, social, ambiental y solidaria hacia el Mundo.

Pero para construir esta fuerza de resistencia, no podemos hacerlo sin superar los egoísmos partidistas. La Resistencia se fragua con res pública y ciudadanía política, con proyecto político frente-populista e internacional. Si la palanca de esta resistencia habría de constituirse unitaria e internacional, el enemigo al que combatir ha de de-construirse negando y atacando sus fundamentos, que son los instrumentos erigidos en pos del beneficio económico a costa de nuestra democracia, de nuestros derechos y de nuestra vida. Al mismo tiempo que generando alternativas económicas democráticas, justas, ambientales y solidarias.

En este sentido, hay que ir torpedeando con argumentos sólidos y movilización con fundamento los buques insignia del entramado oligárquico que nos trata de esclavizar. Y, siendo siempre proactivos, el proyecto anti-oligárquico y democrático hoy, tiene como retos: 

Planificar la supervisión y control de los mercados financieros y de sus instituciones.
Regular la circulación irrestricta de capitales.
Proclamar la necesidad de disponer de unos bancos centrales públicos, al servicio del pueblo y no de la banca internacional.
Cuestionar la emisión privada de moneda por los bancos.
Luchar por ir recuperando el bien común público que significan las finanzas, ello mediante una banca pública, ética y con control social.
Exigir la separación de la banca privada comercial y la financiera.
Acabar con los paraísos fiscales e implantar un impuesto a las transacciones financieras internacionales.
Abrir paso a una fiscalidad justa, ambiental y solidaria.
Lograr abrir el proceso a una auditoría de la deuda y al impago de la ilegítima.
Proclamar nuestra absoluta oposición a los eufemísticamente llamados acuerdos de libre comercio: TTIP, TISA, CETA,.., otros.
Y finalmente, importantísimo. Luchar por la reducción del tiempo de trabajo para que el derecho al trabajo digno sea efectivo y así acabar con el “ejército de reserva de trabajadores en paro” que es la mayor arma del capital contra los trabajadores y trabajadoras.

Un proyecto ciudadano haría bien en considerar la lucha por la democratización de la economía y las finanzas como su primer objetivo, y las organizaciones políticas y sindicales por el cambio harían bien en mostrar el camino hacia la consecución de derechos, que no es otro sino el cambio del sistema económico actual, ya que ningún logro social será posible si no cuestionamos de raíz los instrumentos económicos que el capital tiene para dominarnos, vulnerar derechos y someternos.


domingo, 5 de junio de 2016

Ayudemos a dar a luz a las nuevas generaciones






Uno de los temas más recurrentes en los intercambios dialecticos existentes entre los grupos críticos de la sociedad civil hoy, es un tópico ya manido y es ¿Cómo articulamos una sociedad civil consciente, dispuesta a trabajar conjuntamente desde la acción política en el espacio social y que sea capaz de movilizar voluntades para ejercer un rol activo, competente y empoderante, frente a las instituciones y los mercados?
Y estamos en esas, cuando se viene observando que normalmente las personas que se preguntan por ello, siguen o seguimos reproduciendo los mismos rituales y automatismos auto-centrados de siempre: La lucha de cada cual y su espacio siempre es el prevalente y está por encima de los demás.

Bien ¿Y cómo articulamos pues la sociedad civil de los movimientos sociales? A mi esta pregunta me sugiere que si hablamos de sociedad civil, en principio habría de ser independiente, o al menos no habría de estar coaptada por las fuerzas políticas con raíces institucionales o para-institucionales a cualquier nivel, lo cual sería como calzar a la sociedad civil con los zapatos de formas pre-diseñadas aspirantes al poder político. Aunque entiendo que esta pretendida independencia viene siendo difícil en su desarrollo práctico.

Y es difícil cuando observamos cómo determinados líderes de movimientos sociales, tienen sus raíces bien afianzadas en determinadas fuerzas políticas y sindicales que entran a formar parte de las instituciones varias, o tienen intereses corporativos muy concretos, en el caso esto último de los sindicatos. Ya sé que forma parte del juego político por la hegemonía social y que es una especie de “ley de permeabilidad política en la sociedad”, pero sin embargo hay algunos hechos que llaman especialmente la atención. No se sabe muy bien cómo pero a menudo se puede observar y es obvio, cómo partidos concretos colocan elementos destacados e incluso líderes en los movimientos sociales, algunas veces personas que están incluso en mesas ejecutivas y que viven como liberados.

No entrando a juzgar el mayor o menor contenido ético de esta realidad, sí que me atrevo a adelantar un juicio personal sobre lo impropio e ineficaz en el medio y largo plazo de este tipo de hechos.

Pienso que la función crítica de la ciudadanía en su proceso de ejercicio de acción social y control democrático, habría de estar mediada, en sus liderazgos al menos, fundamentalmente desde posiciones críticas, pero no necesariamente alineadas políticamente. El hecho de este frecuente alineamiento, puede deteriorar a menudo el ejercicio de ciudadanía política en su función de control y puede ser origen de ejercicios de manipulación de la política institucional o para-institucional sobre los movimientos sociales. Movimientos sociales que a mi modo de ver habrían de ejercer su ejercicio político crítico y de control, independientemente de quien está en el gobierno de las instituciones o de quien aspira a estarlo.

Por otra parte, hay muchos ciudadanos y ciudadanas independientes que he venido observando reiteradamente que no se incorporan a movimientos sociales cuando detectan colores políticos de fondo muy aparentes, especialmente pasa esto en una joven ciudadanía que se acerca a las ONG,s, pero no a movimientos sociales penetrados y a veces abducidos políticamente. Los jóvenes han de realizar su proceso de acercamiento a la acción social, lo viven a menudo como un descubrimiento de una realidad, pero al mismo tiempo de sí mismos y de sus capacidades para dejar su impronta, su especificidad y a veces pienso que no les dejamos, especialmente cuando las directrices ya están marcadas en algunos movimientos vía estrategias partidistas.

No olvidemos que a menudo, algunos viejos activistas militantes se han formado en escuelas del militantismo político en partidos organizados por “cuadros” y desde el “centralismo democrático” y esto deja huella. Se puede observar sus dejes organizativos y metodológicos clásicos y estructurados desde estas culturas de centralismo democrático de no hace mucho. Estrategias basadas en pivotes fijos de recepción y trasmisión de información selladas con la rigidez del mármol. Sin que se planteen incorporar estrategias más proclives a las formas en que los jóvenes orientan hoy su participación. Estrategias de fomento de la participación, multipolares, con nodos flexibles y móviles, con un uso participativo, horizontal y no radial adecuado, de las nuevas tecnologías o de los intercambios relacionales y decisorios de todo tipo.

Cada generación es un ciclo nuevo de vida, como olas que van y vienen en la historia de los deseos. Alguna ola deja una huella en la costa, otras apenas llegan a arrastrar unos granos de arena en un vaivén continuo. Sin embargo cada generación, cada ola, lo intentan con su mayor o menor empuje. Y es esta constatación de la secuencia temporal o histórica que nos invita a reflexionar. Los que estamos por la libertad del mar, por los flujos de vida y de deseo, sabemos también que hay un sin fin de sueños y deseos que no llegan a manifestarse en la realidad, pero también sabemos que solo el deseo es lo que puede mover las categorías históricas. Lo que la sabiduría nos dice es que hemos de procurar que los deseos se expresen y busquen sus cauces para que los cambios se produzcan. Evitar que surja el deseo, coartando los espacios de pensamiento o reflexión o cortar las alas al deseo cuando recién aparece, no dejando manifestar ni siquiera su forma primigenia, es una tentación de todo ser establecido en la cultura o las normas, sea del color vital, filosófico o político que sea.

Es un hecho reiterado en el hacer de muchos "experimentados" de la ortodoxia (del color que sea) abundar en la vigilancia de lo que se mueve fuera de su ola sintónica, más si pertenecen a olas jóvenes que recién conforman sus reflexiones prácticas ante la vida. Y una vez sopesadas sus primeras manifestaciones, desterrarlas por inútiles, o contradictorias con su sabiduría añeja. E igualmente y al mismo tiempo, manifestar que las olas jóvenes viven muy bien en la cuasi quietud y no tienen ganas de enarbolar banderas de acción y cambio. Si no mueves te increpo y si mueves te desautorizo, práctica habitual por estos lares.

La ciudadanía no necesita líderes carismáticos y menos con hechuras dieciochescas. Estamos en otra época en que las formas relacionales y políticas cambiarán porque es ley de contexto histórico y social y ley de vida. Los jóvenes piden espacios, los necesitan, favorezcamos su energía potencial y la expresión de su deseo y dejemos que sean ellos los que elijan de sus experiencias y de las nuestras, sin imponer nada. Los jóvenes nos lo piden con gritos de "silencio", cuando no con caras de hastío. Esos mismos jóvenes que están esperando su turno para trabajar, para poder emanciparse, para construir con nuevos vientos, aun equivocándose, agradecerían les dejemos espacios en la acción política y social. Seamos buenos compañeros de viaje y a medio plazo nos pedirán consejo, si no lo piden es por temor o vergüenza. Siempre que perciban que no deseamos controlarlo y organizarlo todo, que no estemos continuamente juzgándoles, las cosas cambiarán y tendremos el relevo necesario que tanto esperamos.

Barcelona 5 de junio de 2016

domingo, 22 de mayo de 2016

Barcelona, otras ciudades y los paraisos fiscales. Son de agradecer los gestos valientes







El Ayuntamiento de Barcelona ha sido uno de los primeros en poner trabas reglamentarias a la contratación con empresas que puedan tener relación con operaciones delictivas, fraude fiscal o lavado de dinero, vía paraísos fiscales. La propuesta, aprobada por el pleno municipal, obligará a las empresas licitadoras a declarar que no operan delictivamente en el marco de la jurisdicción nacional e internacional vigente. Esto a partir de la aprobación del decreto municipal, que textualmente establece que “los licitadores, contratistas o subcontratistas o empresas filiales o empresas interpuestas no pueden realizar operaciones financieras en paraísos fiscales” y ello tomando como referencia los paraísos fiscales contenidos en la lista de La Unión Europea y los de la lista Española.

Es de agradecer e ilusiona que uno de los llamados ayuntamientos del cambio comience, a través de esta medida, a enarbolar institucionalmente la bandera contra los paraísos fiscales o centros offshore extraterritoriales. El que una ciudad importante en el Estado español y en Europa, como Barcelona,  abra una vía en el cuestionamiento institucional a estos agujeros negros del dinero y ponga cortapisas legales a las empresas que se afincan en ellos, nos llena de orgullo y nos emociona.

No obstante hay que decir que esta es una primera y muy humilde batalla contra la delincuencia fiscal y financiera, bien asentadas en nuestras sociedades a través de estos territorios offshore.

En primer lugar habríamos de suponer la buena voluntad y lealtad a la norma pactada de empresas y entidades bancarias signatarias de los futuros contratos con el consistorio municipal. Si bien, la experiencia reciente nos hace ser cautos al respecto. La crisis generada por la hipertrofia financiera global y por los excesos causantes de la burbuja inmobiliaria y de las estafas a los consumidores bancarios e inmobiliarios, nos orienta en los posibles futuros. Si hay una experiencia firme de la aún reciente crisis, es que no podemos dejar que sean las empresas comerciales o financieras, las que se autorregulen. Es un hecho, que especialmente la mayoría de las grandes empresas, no se imponen límites en su camino al beneficio, así como lo es que no podemos esperar nada de los actuales reguladores (BCE, CNMV,..,etc). Y sabiendo esto pregunto ¿Podemos asegurar la veracidad y lealtad de las grandes empresas en el cumplimiento de los pliegos de pactos en los contratos municipales cuando tiene que ver con paraísos fiscales?

Lo común en este aspecto viene marcado por las grandes posibilidades que el actual sistema financiero internacional ofrece a las grandes empresas y capitales móviles. Cuando se ha creado y expandido, globalmente en las últimas décadas, un espacio financiero internacional absolutamente libre, desregulado y opaco, resulta muy complejo y difícil tratar de establecer contrapoderes locales reguladores. Y lo es porque la estructura opaca de las finanzas está bien asentada en dichos paraísos fiscales, una herramienta imprescindible de los poderes de la globalización financiera, herramienta a la que no van a renunciar mientras su poder siga siendo inmenso. Habría que quitarles la herramienta de las manos, pero ¿Cómo?

Es un hecho que lo que distingue a estos paraísos fiscales, por encima de su escasa o nula tributación, es su opacidad. Opacidad bien cimentada en los sistemas jurídicos especiales de estos territorios y que incorporan, entre otros aspectos, la prescripción del secreto bancario. Así como la facilidad para crear empresas pantalla o instrumentales, fideicomisos o fundaciones y entrelazar con todo ello entramados societarios, que son fundamentales para la ocultación de las personas físicas o jurídicas propietarias de cuentas y empresas. Y también fundamentales para impedir a las policías judiciales e inspectores de hacienda seguir el rastro o trazabilidad de los dineros.

Resulta increíble y es absurdo que algunos pequeños territorios, sin apenas actividad económica, puedan acumular tantos títulos financieros, debido a los apuntes contables de las empresas y particulares, pero hemos tenido que acostumbrarnos a que sea así. Hemos tenido que acostumbrarnos a que el delito de cuello blanco esté amparado por el marco jurídico internacional, dado el reconocimiento de los sistemas jurídicos offshore. Esto está en la base de la corrupción social y de los sistemas políticos y en el código genético del capitalismo actual: Capitalismo delictivo y de casino. Se ha montado y legalizado la gran farsa: El imperio de la ley, pilar del liberalismo y de la democracia liberal, es pura hipocresía. La ley que impera es la del más fuerte y utilizan los paraísos fiscales para el robo generalizado y para socavar la democracia. Es patente que los paraísos fiscales, a través de su sistema jurídico, venden su soberanía al capital financiero internacional y mientras éste domine, la vida de los paraísos fiscales será larga.

Es pues muy posible que, ante las seguridades que ofrece la opacidad de estos territorios, las empresas móviles y globalizadas no se sientan intimidadas por un pliego de condiciones firmado con los poderes locales y sigan utilizando las ventajas competitivas que les ofrecen el secreto bancario y la opacidad. Hoy queda muy lejos aquello de la ética empresarial, solo la amenaza de sanciones posibles y aplicables y la posibilidad de poner luz en los vericuetos por los que transitan la evasión y el lavado de dinero, podría asegurar que los contratantes cumplan el pacto para no ser sancionados. Bien es verdad que ahora los ciudadanos, ciudadanas y los poderes públicos estamos exultantes por algo que no ha pasado hasta hace poco y es la sucesión de filtraciones que están dejando en evidencia a empresas y particulares, Swissleaks, Luxleaks o Panamá Papers. Aunque la ciudadanía no puede permanecer confiando en un “Zorro protector” que realice, a largo plazo, el rol histórico que solo a ella puede y le corresponde ejercer. La lucha para acabar con los paraísos fiscales es hoy un reto necesario de la ciudadanía en el tránsito a otro mundo mejor posible.

En segundo lugar, apreciamos en el decreto municipal, que hace especial énfasis en sancionar a las empresas que actúen ilegalmente, pero no explicita medios para disuadir a las empresas que utilizan la ingeniería fiscal o planificación fiscal agresiva, para legalmente pagar sus impuestos en paraísos fiscales o territorios de muy baja tributación. Este parece, a mi modo de ver, el principal agujero por donde pueden escapar estas empresas de las haciendas locales. Parece ser que los representantes del Ayuntamiento de Barcelona, se han querido situar con este decreto, bajo el paraguas de una estricta legalidad, aunque de sobras saben que legalidad y legitimidad no viene a ser lo mismo. Además se puede constatar, cómo en los últimos años, las empresas transnacionales van aumentando la parte de su presupuesto que dedican a contratar servicios de fiscalistas para que les ayude a eludir impuestos, operación legal a nivel internacional, pero que vacía los erarios públicos favoreciendo a las empresas. Otra vez tenemos que citar aquí el caso de Luxleaks, base de la elusión fiscal de grandes empresas o también hemos de reseñar el peligro que para la elusión fiscal va a constituir la firma del acuerdo de nuestro país con Andorra, para evitar la doble tributación y los acuerdos bilaterales comerciales con las comunidades autónomas.

Finalmente expresar que la lógica línea de estricta legalidad del Ayuntamiento de Barcelona, también afecta a la elección de la lista a la que se ajustan los países de referencia, paraísos fiscales, en el decreto. Se han elegido las listas “legales” la de la Unión Europea y la de España, pero tampoco considero que sean la más legítimas en cuanto a figurantes, creo más completa la lista elaborada con criterios muy estrictos, por la red ciudadana de expertos “Tax Justice Network”. Por ejemplo en la lista de TJN figuran Países Bajos o Luxemburgo y en la de la UE no. Es un hecho que ambos son paraísos fiscales entre los más importantes. Países bajos que constituyen un complejo offshore importante junto a sus terrenos insulares de Aruba u otras Antillas holandesas y que además poseen muy baja fiscalidad para los holdings, lo cual afecta a empresas como ING o Triodos Bank, que son propietarias de holdings allí domiciliados. Por lo que hace referencia a Luxemburgo, posee secreto bancario y muy baja fiscalidad, demostrada ésta en el caso de Luxleaks.

 Es un hecho que ambos son paraísos fiscales entre los más importantes. Países bajos que constituyen un complejo offshore importante junto a sus terrenos insulares de Aruba u otras Antillas holandesas y que además poseen muy baja fiscalidad para los holdings, lo cual afecta a empresas como ING o Triodos Bank, que son propietarias de holdings allí domiciliados

Creo loable la actuación al respecto del Ayuntamiento de Barcelona y otros y comunidades que están actuando en la misma línea, o bien simplemente comienzan por declarar a sus municipios ZLPF (Zonas libres de paraísos fiscales) en un ejercicio de dignidad para focalizar la atención ciudadana y de las autoridades internacionales sobre  esta lacra del Siglo XXI. Sin embargo hemos de tener muy claro que recién acabamos de abrir la puerta que nos conduce a un camino muy largo y lleno de trampas y dificultades.

Animo a las personas comprometidas y conscientes a que se unan a esta comitiva, que justo acaba de comenzar su andadura, para presentar cara a los poderes financieros y a la existencia de los paraísos fiscales, que socavan las democracias y hacen tambalearse al Estado de derecho. Y adelanto que la única forma de enfrentarse eficazmente a las finanzas offshore es acabar con la opacidad y los regímenes jurídicos de los territorios paraísos fiscales. En este sentido sólo una voluntad internacional unida, para poner luz a los procedimientos financieros y contables y que al mismo tiempo utilice sanciones fiscales y comerciales contra estos territorios de no cambiar sus sistemas jurídicos, tendría la posibilidad de acabar con el problema. No obstante soy consciente que la voluntad internacional está a nivel político hoy presa de los grandes poderes económico – financieros y de las oligarquías políticas locales que les sirven.

El camino para plantar cara a las oligarquías políticas y económicas, lo comenzamos ganando en algunos grandes ayuntamientos, ahora vienen las elecciones generales, a ver si cunde el ejemplo y más adelante hacia las europeas. Mientras tanto vayamos tejiendo una sociedad civil crítica, consciente y cohexionada ¡No hay otro camino!





Barcelona 21 de mayo de 2016