jueves, 6 de octubre de 2016

No seais pavos, ni pavas...


Muchas personas son las que siguen pacientes y resignadas ante la pérdida de perspectivas de vida. Predomina el Carpe diem como un mantra del “buen gusto social” como un designio de los dioses que forma parte del magma intempóreo de lo dado, de la fatalidad. Y es que el día a día, todo lo más el semana a semana, se ha convertido en la cadencia significativa de la gestión de lo posible. Muchas son las personas que sobreviven en este sistema dentro de los diversos roles que la ruleta de la fortuna les ha asignado, sin plantearse en ningún momento que la suerte evoluciona según planes de pensamiento, de acción y de re-acción, en el corto y el largo plazo. Sobreviven sin plantearse en ningún momento su contribución en la acción continua de la sociedad por mejorarse y superarse a si misma. Por ello el retroceso social es hoy sistémico y se ha enquistado en todos los rincones del juego de esta aula de parvulario que es hoy la incauta e infeliz sociedad.
Es una gran mayoría la que transita hoy la vida ensimismada con la acción reacción, sin pensamiento social y enfrascada en sus cuitas cotidianas, sin mirar el horizonte apenas y soportando estoicamente la pérdida paulatina de derechos. ¿Dónde quedó la dignidad? ¿Dónde la utopía?

Son gentes que inducen supuestos y confían en ellos:

Confían que la vida no les negará lo esencial, en cuanto a alimentación y techo.

Confían que podrán seguir teniendo acceso a un trabajo.

Confían que seguirán teniendo acceso al sistema de salud cuando lo necesiten.

Confían que podrán tener una escuela pública de calidad que eduque a sus hijos.

Confían en tener una vejez con subsidio de jubilación suficiente y amable.

Confían en tener una alimentación y un medio ambiente saludables.

Confían en unas buenas relaciones internacionales que les ofrezcan seguridad.

Confían en que sus legítimos representantes podrán tomar autónomamente las decisiones más adecuadas en su beneficio.

Confían en el progreso y bienestar de sus comunidades.

En general confían en el mañana, porque el mañana “es el hoy” todo es un absoluto indiferenciado, Carpe diem! 

Tengo una pregunta que hacerles ¿Nos comportamos como los pavos?....

Bertrand Rusell hubiera dicho que sí, que nos comportamos como aquel pavo confiado que según pasan más días, más constatan y se convencen de que el día siguiente el granjero les llevará el grano necesario e inducen día a día que así será el siguiente sin que tengan que realizar ningún esfuerzo para conseguirlo. Inducen esto y confiada y alegremente dirigen sus pasos y sus plumas hacia la puerta del corral cuando la abre el granjero.  Justo, claro, hasta que llega el día de Navidad, ese día son sacrificados y terminan así su periplo inductivo.

El paralelismo con el funcionamiento de muchas personas en el día a día es ostensible. En la vida cotidiana todos hacemos uso de la inducción y para algunos es la única forma posible de razonamiento, deducen así reglas universales apoyándose en los hechos próximos y cotidianos. Se rodean así de un pensamiento inductivo que les da una seguridad psicológica, aunque esta seguridad no haya de ser necesariamente lógica.

Y eso pasa hoy. Aun cuando algunos estén cuestionando científicamente que podamos seguir manteniendo las mismas cuotas de bienestar, disfrutar de la misma armonía del medio y de recursos infinitos, los mismos derechos dada la regresión social y política existente, los mismos recursos económicos y capacidad adquisitiva a pesar la crisis financiera, la misma capacidad para decidir sobre nuestros asuntos a pesar las nuevas directivas de comercio internacional, etc…

Parece como si la mayoría quisieran estar viviendo eternamente el sueño de los justos, aunque este sea el sueño que en Cataluña se llama “el sony d’els beneits” en una palabra de los pavos.

¡Despierta no seas pavo, ni pava! Y mira como, ahora el filo de la cuchilla pende sobre nuestras cabezas, observa anticipadamente lo que te espera y actúa en consecuencia. Verás que para conservar el medio, la democracia y tu bienestar necesitas movilizarte. ¡No seas pavo!

El dia 15 de octubre únete en las calles a todas las personas que en Europa se manifiestan para presionar a nuestros representantes para que se retiren de las conversaciones sobre el CETA, (Tratado de “libre comercio” entre Europa y Canadá) y que no se firme y no sea asumido por las instituciones de la UE ni Canadá. En ello va nuestro futuro. Ya otras veces la ciudadanía movilizada  ha acabado abortando presuntos tratados análogos al actual, como en 1999 con el AMI (Acuerdo multilateral de inversiones). Esta vez de nuevo podemos conseguirlo.