jueves, 22 de diciembre de 2016

Por unas finanzas democráticas, un bien común imprescindible




Uno de los proverbios más conocidos de D. Antonio Machado dice “todo necio confunde valor y precio”. Hoy nos viene de perlas para aplicarlo al sistema económico actual y sus valedores.

La hiperinflación del sector financiero, que fue la causante de la última crisis y no ha sido corregida mediante medidas reguladoras eficaces, continúa como latente amenaza de nuevas crisis financieras que provocarían profundas crisis económicas, sociales y medioambientales.

Cuando en el Mundo la circulación dineraria, relacionada con la especulación financiera con todo tipo de activos, supone un monto de 9 billones (trillones anglosajones) de dólares diarios, superando en más de 90 veces a la empleada en financiar la economía productiva, que es la que crea valor, estamos hablando de la necedad del sistema y de los economistas y políticos a su servicio, que no tienen en cuenta el valor que las finanzas tienen o habrían de tener para el desarrollo de sociedades dignas, justas y democráticas.

 La gran mayoría de gobiernos y organismos internacionales, orientados por políticas neoliberales, deja en manos de las propias instituciones financieras su propia supervisión, sujeta a normativas reguladoras muy lasas y flexibles (como Basilea II y III) y pone a los bancos centrales a trabajar para suministrar liquidez a la banca cuando la necesita, más que a supervisarla. De aquí la explosión de la crisis financiera que ha generado un desorbitado nivel de deuda soberana en los países desarrollados, para salvar de la quiebra a los bancos demasiado grandes para caer.

El sistema financiero actual está al servicio de una economía ficticia de casino, que enriquece y da inmenso poder a unas élites oligárquicas globales, en detrimento de la mayoría de las sociedades, diezmadas por el paro, la pobreza o la desigualdad.

Poner en orden la economía necesitaría de un giro radical en las políticas económicas y el primer objetivo ha de ser sanear el sistema financiero y ponerlo a trabajar para una economía al servicio de las personas y del medio ambiente. No obstante es una mínima parte de la ciudadanía la que tiene conciencia de la necesidad de que se regulen unas finanzas, que han sido vampirizadas por los poderes oligárquicos, y hacerlas trabajar para el bien común.

Llegados al punto en el que estamos hay que decir, porque ha sido así, que los gobiernos de izquierda y de derecha en Europa son los que han legislado para el beneficio del capital y no de la gente y es lo que nos ha llevado a esta situación. Pero hay que decir más, hay que decir que en las décadas en que se han ido generando las condiciones de esta debacle financiera, prácticamente nadie con peso dentro de la izquierda social, sindical o política, ha estado vigilante, ni ha armado de razones a la ciudadanía para que se organizara con el fin de evitar la actual dictadura de los mercados financieros sobre la sociedad.

Es moneda corriente que los gavinetes conservadores o neoliberales en los diferentes gobiernos de España, cuando la ciudadanía critica o las fuerzas sociales o políticas que la representan plantean partidas necesarias en los presupuestos para finalidades sociales, salen con aquello de " ¿y como quieren ustedes que hagamos lo que piden? Ustedes están fuera de la realidad, son unos demagogos, no hay entrada presupuestaria, es imposible financiar el Estado social que piden". 

Qué poco énfasis ha hecho durante décadas la izquierda en el hecho de que las políticas neoliberales han puesto a trabajar a las finanzas en interés de la banca y grandes grupos inversores. Qué poco han advertido del hecho de que las renuncias que han ido haciendo estaban suponiendo un robo a la ciudadanía. Estamos hablando de que, en aras de la ortodoxia económica imperante, se ha producido un giro en los procesos de acumulación del capital que ha aumentado la brecha de desigualdad. Podemos apreciar  cómo desde los 80, el proceso de enriquecimiento de las élites ha ido aumentando los procedimientos, de la mera apropiación de las plusvalías del trabajo a lo que vienen teorizando algunos neo-marxistas como David Harvey: La acumulación por desposesión.

Uno de los ejes de esta desposesión ha sido adueñarse de los sistemas de financiación desplazando a los estados de las atribuciones financieras que estos tenían, lo cual convierte a las corporaciones privadas en actor ineludible de todo tipo de proceso económico a gran y pequeña escala.

Para ello los políticos siervos han instituido en las diversas constituciones la libertad absoluta de movimientos de capitales sin ningún tipo de control.

Para ello se ha acabado con la banca pública y de proximidad, privatizando sus entidades y haciendo depender las fuentes de financiación exclusivamente de los oligopolios bancarios globales y especuladores. ¿Qué se ha hecho desde la izquierda social, sindical y política por defender la banca pública y de proximidad?

Para ello han socavado la fiscalidad suficiente, progresiva y re-distributiva, haciendo reformas regresivas y prodigando las finanzas offshore y paraísos fiscales; o también han basado su mayor negocio en la especulación sobre cualquier tipo de activo sin ninguna carga impositiva a estas transacciones financieras. ¿Qué se ha hecho desde la izquierda social, sindical y Política por defender una fiscalidad justa, ambiental y solidaria?

Para ello han establecido en Europa un Banco Central Europeo, independiente y libre de cualquier dependencia política de las instituciones europeas y cuyo estatuto esta hecho a la medida y beneficio de las grandes corporaciones y bancos y no de la economía de los estados. ¿Qué ha hecho la izquierda social, sindical y política para reivindicar un BCE y otros bancos centrales que beneficien a la ciudadanía europea y no a los lobbies?

Para ello nos han encadenado en Europa al elemento de cierre de las politicas neoliberales, a través del tratado del euro. Con él impiden la soberania monetaria a los estados y, unido al sistema de competencia, crean una Europa de dos velocidades sin posibilidad de margen a los estados ante la crisis de la deuda y al deficit generados

Por ello nos han llevado al matadero, al tener que endeudarse el Estado y los ciudadanos para salvar a sus grandes bancos y ahora, después de salvarlos, nos encadenan a una deuda odiosa e ilegítima. ¿Qué están haciendo las fuerzas sociales, sindicales y políticas de izquierda por impugnar auditorialmente esta deuda?

Las finanzas saneadas representan un planteamiento holístico e incluyente a defender para una vida humana digna y en este planteamiento todas las fuerzas sociales, sindicales y políticas, que de verdad quieren acabar con este sistema económico injusto, necesariamente han de hacer un acto de reflexión y “contrición” y emprender la unión y la resistencia al oligopolio financiero que hasta ahora no han realizado. Unir esfuerzos para revertir sus medidas de rapiña de los últimos 30 años. Han de ser firmes en la defensa de políticas rigurosamente antineoliberales. Ello proponiendo medidas de control a los capitales; una banca pública, ética y social y regulación eficaz de las instituciones financieras privadas; fiscalidad nacional e internacional justa, ambiental y solidaria; abolición de los paraísos fiscales; abolición de la deuda ilegitima; profunda revisión del papel de los bancos centrales; construcción de la soberanía económica de los estados; etc.

Si el pago de la deuda nos ahoga económicamente, es porque tradicionalmente nuestro sistema fiscal no ha sido suficiente para cubrir los gastos del Estado y porque hemos pagados los platos rotos del juego bancario. Si el Estado se ha quedado sin fuentes de financiación extrafiscales, es porque ha vendido su patrimonio y porque nadie ha luchado en este país por la defensa de la banca pública y de proximidad. Todo este planteamiento que supone un proyecto holístico de las corporaciones financieras y sus lobbies ha de ser analizado como tal, pues sistema financiero, deuda y fiscalidad forman parte de un sistema de interdependencias mutuas.

Recuperar la unidad en la acción social y política para plantar cara al sistema depredador neoliberal es un imperativo de futuro. Las finanzas son un bien común imprescindible, el primer bien común en un sistema de mercado y el capital se ha apropiado de ellas. Por ello es necesario concentrar hoy la acción social y política en la de-construcción de las políticas neoliberales, haciendo el máximo esfuerzo en recuperar las fuentes de financiación, que son un seguro contra la deriva totalitaria del mercado en su búsqueda incansable del beneficio.

¿Hay alguien que se plantee trabajar para construir desde la sociedad un ámplio Frente ciudadano contra el poder financiero?


Antonio Fuertes Esteban
22 de diciembre de 2016



2 comentarios:

Oscar Viera dijo...

Hola

Yo

Antonio Fuertes dijo...

Bien Oscar, buen fichaje!!