domingo, 2 de octubre de 2016

¿Qué sujeto de cambio social quiere Podemos?






Hay un aspecto en la construcción de alternativa social y política con el que disiento profundamente con Podemos y en el que creo que se equivocan.


Un país europeo desarrollado, con su gran pluralidad de representaciones ideológicas e identitarias, necesita, sobre todo "vestir los posibles sociales de color crítico", ese habría de ser, para mí, el fundamento de la acción política, priorizar el pensamiento y la capacidad crítica de los ciudadanos. 

En su defecto observo cómo lo que se está tratando de construir es otro nodo homogéneo, con capacidad de auto-organización política partidista y que se constituya en otro buque insignia que sea capaz de enfrentarse, en la pugna de la política institucional, a los demás. Podemos obraría así como otra fuerza política más dentro de la llamada democracia liberal de partidos y en su desarrollo, a buen seguro, seguiría el trayecto que han seguido otros grandes partidos, que se constituyeron antes de la democracia como movimientos sociales y que se transformaron en partidos políticos con ella. 

Sin embargo muchos hemos ido comprobando cómo la facticidad de cambio de esta democracia liberal actual ha demostrado tener un tope claro hoy, el de la política internacional, tope fundamental a nivel de decisiones políticas en la actual época de absoluta interdependencia global, en la que no participan los ciudadanos, sino los gobiernos, pero que dichos gobiernos tienen muy limitada su capacidad decisional. 

Cuando Podemos comenzó su andadura fué una bocanada de aire fresco en la vida política de este país, sin embargo, como muchos otros, puede caer en las redes de la política institucional, creyendose que cambiando de gobierno todo cambiará. Todos sabemos que el cambio real no es el cambio político, sino el cambio social, si no que se lo pregunten hoy a Lula o a Maduro. 

El caso es ¿cómo queremos cambiar la sociedad? ¿Cómo nos enfrentamos a la conformación del sujeto de cambio social? 

De la misma forma que la democracia política, para ser posible, tiene que venir avalada desde partidos que ya comiencen a construir la democracia desde su propia democracia interna (lo contrario es un imposible) , el sujeto de cambio plural en una democracia ha de construirse con debate social de cambio dentro de la misma sociedad, con deliberación y sin paisajes homogéneos de construcción cultural crítica. Ha de construirse aprovechando para ello las múltiples expectativas culturales y formativas que proporcionan un sin fin de asociaciones dentro de la sociedad civil auto-organizada hacia el cambio social, hay que dar aire a la sociedad más concienciada. 

Veo a Podemos ensimismado, encerrado en su propio juguete y esto a mi me preocupa y me ocupa. Me preocupa porque, aunque nieguen su práctica populista (que conste que no me preocupa en absoluto de donde vengan, sino lo que hagan, cómo estén orientando su acción práctica) su práctica real de acción cultural y social está tiñéndose con un tinte pretendidamente homogeneizador, como se tiñeron otros movimientos que aterrizaron en populismos adoctrinadores. No hablo aquí de contenido homogeneizador porque Podemos tampoco es homogéneo, al estar en fase de lucha ideológica por el poder, sino de las formas de penetración social que emplea en estos momentos. 

He de dejar claro aquí que yo creo de verdad en la Ilustración, en el sujeto ilustrado como forma de apercepción y apropiación de su vida y desconfío de prácticas comunitaristas de adoctrinamiento secular, que desde el principio, aun sin posiblemente reconocerlo, es más, en ocasiones sin voluntad y posiblemente sin saberlo, acaban conformando movimientos populares teledirigidos por élites pensantes, es decir populismos. 

Cuando veo las prácticas de formación política interna y hacia el exterior de Podemos, dirigidas a la sociedad y percibo cómo la gran mayoría de sus círculos o votantes sólo asisten a estas y no a otras organizadas por un sin fin de asociaciones críticas existentes en la sociedad; no se si los que organizan dichas prácticas se dan cuenta de ello ( supongo que sí) , pero deberían de ser conscientes que, en la práctica, están orientando doctrinariamente quasi exclusivamente la formación de sus votantes. Esto constituye un círculo cerrado de opinión y formación temática a la larga peligroso, pues acaba haciendo a las personas cautivas de un banco formativo específico, como todos sesgado, de formación e información. Acabando con ello con el sujeto crítico y apostando, sin saberlo, por el sujeto acrítico, que puede ser la base posible de desarrollo en ocasiones de fanatismos populistas. 

Hay cientos de asociaciones que durante décadas han sido el soporte ideológico de la crítica a las instituciones políticas del régimen bi-partidista y al sistema en su conjunto, que hoy están siendo vaciadas y fagocitadas, sin quererlo, por una promesa política de futuro desde las instituciones. Promesa que desde el primer momento ha sido providencial, siempre he pensado que Podemos es una bocanada de aire fresco, primero en la sociedad y a porteriori en las instituciones, que ha sido el cortafuegos necesario en la sociedad española a los peligros acechantes de la xenofobia, el bipartidismo, el nacionalismo o la derechización política. Sin embargo, depende cómo enfoque en adelante su acción social, Podemos puede ser el artífice de un cambio real en este país, en lo que atañe a la transformación necesaria del sujeto patrio a sujeto autoculturizado críticamente e ilustrado (para ello habrá que fomentar y apoyar la diversidad de redes de asociaciones del cambio) , o bien puede continuar siendo otro nodo adoctrinador para el pulso social y político con finalidad de prevalencia institucional, que no necesariamente social y dejando de nuevo sumido al sujeto en la minoria de edad propia de un Estado constrictor y no emancipador. 

Es por otra parte patente, cómo hace tiempo que el pugilato político acapara la totalidad de la opinión pública y publicada de las españas. No se si es algo querido desde el Poder, pero a buen seguro que le beneficia, pues todos podemos ver cómo las calles se han vaciado de protesta y no es sólamente por la ley Mordaza (algo habrá tenido que ver el declive de las asociaciones y movimientos sociales desde el post 11M, especialmente desde el vaciamiento por deriva hacia los partidos de la nueva política e instituciones), eso no cuela el vaciamiento de las calles no es por represión sino por dilución del eje social. Ha habido una deriva de fervor institucional, de esperanza ( últimamente ya desesperanzándose o lo que es más patético re-esperanzándose con líderes de cartón piedra vestidos de color rojo por conveniencia, como el caso de Pedro Sánchez) en el cambio de representantes y delegado de nuevo en ellos nuestro futuro. 

Nadie ha pensado desde las "alturas de miras políticas" que la sociedad organizada en nodos de contrapoder, no habría de ser un cliente al que arrastrar electoralmente o comprar, sino un sujeto político del mundo de la vida, la que transitan desde hace miles de años los ciudadanos y ciudadanas y que estas asociaciones son imprescindibles en el cambio político, a veces ponen y quitan reyes, otras les hacen que se vistan de plumas coloreadas o se desvistan, pero siempre han sido y son necesarias para que el cambio real, el de la vida de los de a pié, sea posible. No pensar en ello, claro, tiene el peligro del populismo o en su defecto del elitismo. 

 El papel de los partidos ante la sociedad habría de consistir fundamentalmente en elaborar cartas de principios, programas y hojas de ruta y someterlos al favor ciudadano. Lo contrario puede llevar efectivamentea a populismos o partitocracias varias. Y, en el extremo, a sociedades comunitaristas axfisiantes regidas desde el poder politico, todos sabemos poner nombre a eso. 

¿Cual es el sujeto de cambio? a mi me gustaría que fuera la sociedad ilustrada y plural. 

Antonio Fuertes Esteban 
1 de noviembre de 2016